Una gran isla

28 Junio, 2009

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Y por fin llegaron las vacaciones, unas poquitas, unos dias sólo, pero suficientes para descubrir una gran isla donde a nadie le importaria perderse durante un tiempo y encontrarse con lugares incréibles y sorprendentes, donde el mar tiene más colores de los que nunca hubiera podido imaginar y en cambio las casas, sólo tienen uno, y así son perfectas.

Santiago soleado

16 Junio, 2009

Una ciudad muy mágica, llena de escondites, recobecos y reflejos. Y un fin de semana que me ha hecho aprender que a veces sólo hay que intentar hacer sonreir en los momentos díficiles y si lo conseguimos, aunque sólo sea un poco, habrá más que merecido la pena. Y esa sonrisa ójala dure mucho, hasta la próxima al menos. P1050733 copia

Mi cabeza

25 Mayo, 2009

Este blog se llama Casa de Cosas. Eso es algo que imagino que todo el mundo que entra aquí lo sabe. La idea de este blog es que sea un lugar donde los tres habitantes de esa casa, la llenemos de cosas poco a poco. Cada uno tiene total libertad para añadirle lo que quiera. No tenemos ninguna restricción y la temática de cada post es totalmente libre. Pero que ocurre si poco a poco esa casa se va vaciando. Si no tenemos nada que añadirle. No quiero decir que ese sea el caso. De hecho no creo para nada que ese sea el caso. Pero sí que he notado una pequeña tendencia a la baja en la frecuencia de publicación de entradas en el blog. No puedo hablar por el resto de mis compañeros, pero lo que me está ocurriendo a mí es que tengo la sensación de que poco a poco se me van acabando las ideas. Y eso me asusta mucho.

Llevo más o menos una semana pensando qué escribir. Esto no es como me ocurrió al principio de mi andadura por este blog, en el que la presión por escribir algo me impedía el escribirlo. Esta vez simplemente es que parece que el grifo de las ideas se está agotando. Tengo dos o tres en la reserva. Les estoy dando vueltas. Pero es que antes el número de ideas que se me ocurrían era muy superior. Y esto ha hecho que se me ocurriera hablar sobre cómo surgen las ideas. Qué ocurre en nuestra cabeza (o por lo menos en la mía) para que se genere una idea.

Es raro que yo me siente en una silla a pensar ideas. Estas simplemente aparecen en mi cabeza de manera más o menos espontánea. Suelen venirme cuando estoy haciendo las acciones más rutinarias de mi día a día. Acciones como pueden ser ducharme, caminar por la calle o trabajar delante de un ordenador (cosa que cada vez me cansa más). Normalmente cuando estoy haciendo estas acciones, mi cabeza está en otro sitio. Suelo darle vueltas a todas las cosas que me han pasado últimamente o a cosas que me han hecho gracia o me han emocionado, o simplemente han supuesto algo para mí como para que las esté pensando en ese momento. En esta fase de darle vueltas a las cosas suelo deformar mucho los conceptos. Suelo llevarlos al límite buscando algo que me haga gracia o que signifique algo para mí. Luego ya habrá tiempo de colocarlos en su justa medida. Pero para ver si algo de lo que estoy pensando va a funcionar tengo que imaginármelo en mi cabeza, pero no como autor, sino que trato de darle la vuelta para ver como un espectador se enfrentaría a lo que estoy pensando. No es algo sencillo, y no creo que se sea capaz de hacerlo completamente (es imposible perder el punto de vista del autor de una idea), pero trato de acercarme lo más posible a ello. Muchas veces también las consulto con mi pequeño grupo de expertos a los que doy mucha importancia su opinión. La mayoría de las ideas que se me ocurren no pasan de esta fase. Suelo descartarlas porque no me llegan a decir nada o porque son demasiado parecidas a otras cosas que ya han sido hechas o vistas.

Las pocas que pasan esta criba se instalan en mi cabeza. Suelen estar conmigo bastante tiempo. Aquí es cuando las empiezo a desarrollar. Ya no solo pienso en ellas en momentos rutinarios, sino que cuando una idea llega a esta fase se suele convertir en una especie de obsesión. El tiempo que están en mi cabeza depende de la magnitud de esta idea. No es lo mismo pensar en una entrada de un blog, que en una historia para un corto, por ejemplo. Hay un momento en el que toda la idea queda perfectamente clara en mi cabeza. Toda la estructura está definida y sólo quedan algunos detalles por definir. Es en ese momento cuando la escribo y le acabo de dar forma. Normalmente cuando escribo algo suelo hacerlo bastante rápido.

Pues después de explicaros como funciona mi cabeza, tengo que deciros que creo que se ha roto. Algo ha cambiado. Ya no funciona como antes. Ahora cada vez me cuesta más pensar en ideas. Me encuentro muchas más veces delante de la página en blanco sin saber como llenarla. Es curioso, porque tengo la impresión de tener más cosas que contarle a la gente que antes, pero no me salen. No puedo decir que esté preocupado, pero como dije antes, sí que me asusta. Estoy seguro (o quiero estar seguro) que pronto volverán todas las locuras a mi cabeza. Mientras, trataré de disfrutar de este pequeño vacío creativo.

De todas maneras, como ya dije antes, tengo un par de ideas en la recámara y pronto verán la luz, puesto que ya las tengo bastante depuradas.

Perdón por este post totalmente egocéntrico. Me pareció interesante escribirlo, más a modo de reflexión personal que por un posible interés de nuestra audiencia potencial. Pero la verdad es que lo escribí porque veía muy vacía la casa y quería llenarla un poco. Espero aún así que os haya parecido algo entretenido al menos para haberlo leído.

Un saludo a todos.

MARIO BENEDETTI

17 Mayo, 2009

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

EL POETA DEL COMPROMISO

http://www.elpais.com/articulo/cultura/poeta/compromiso/elpepucul/20090517elpepucul_6/Tes

Se ha dejado llevar

11 Mayo, 2009

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Sombras

27 Abril, 2009

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Luces y sombras. Mucho viento, mucho sol pero mucha calma.  Muchas pisadas, no sabemos de quien pero podemos imaginar sus historias; un lugar que nos deja soñar, que nos hace volar donde queramos, nos dejamos llevar. Un momento de felicidad.

El hombre indestructible

23 Abril, 2009

Tengo esta entrada pendiente desde hace tiempo. Por unas cosas u otras no la había terminado. Posiblemente, haya perdido parte de la fuerza que pudiera haber tenido en su momento porque a muchos de vosotros ya os la he contado directamente, pero espero que aún os guste.

El otro día (hace ya un tiempo) me quedé completamente consternado al leer una de las noticias más impactantes que he leído en mi vida. Podéis leerla aquí.

Voy a contar la historia un poco a mi manera. Según me la imaginé yo cuando la estaba leyendo. La noticia habla de un señor (su nombre es irrelevante, pero es Tsutomu Yamaguchi) el cuál se hallaba trabajando el día  6 de Agosto de 1945 en la ciudad japonesa de Hiroshima. Este señor se encontraba en un viaje de negocios. Seguramente sería el responsable de ventas de alguna empresa japonesa que trataba de expandir su negocio en otra ciudad. Digamos que estaba negociando con el responsable de compras de otra gran empresa la venta de artículos manufacturados por un gran valor de yenes (no se si ya existían los yenes, lo siento).

No se si os habéis fijado bien en la fecha. Cuando se pone una fecha en un relato es para que os fijéis, nunca es gratuito (consejo del autor). Para los que no os hayáis fijado, o simplemente no sepáis mucho de historia, deciros que esa fue la fecha en la que se lanzó la primera bomba nuclear sobre una población civil en la historia de la humanidad. Es uno de los acontecimientos más horrorosos que ha vivido el ser humano. Este ataque desmedido acabó con la vida de unos 140.000 japoneses. Nuestro protagonista, tuvo la suerte de no ser uno de ellos. De hecho este señor sólo sufrió quemaduras (graves eso sí). Tuvo que pasar esa noche en el hospital (que menos), pero al día siguiente pudo volver a su casa. Tiene que ser reconfortante. Después de haber sobrevivido a una tragedia tan grande en una ciudad que no es la tuya, poder volver a tu casa con tu familia. Entiendo perfectamente las ganas que tendría este señor de volver a su hogar.

Lo curioso del caso, es que este señor vivía en otra ciudad japonesa de nombre Nagasaki. Creo que ya podéis comenzar a adivinar el final de esta historia. Pues eso, este señor llega a su casa el día siguiente de haber sobrevivido a la primera bomba nuclear lanzada sobre seres humanos en la historia de la humanidad. Le recibe su familia muy preocupada. Imagino que este señor comenzaría a contarles todo lo sucedido. Puedo imaginarme un diálogo parecido al siguiente:

  • Mujer: hola cariño, ¿qué tal te encuentras?
  • Señor: ahora que te veo mucho mejor. Ha sido un horror.
  • Mujer: ya imagino. ¿Cómo fue?
  • Señor: fue todo muy rápido. Estaba hablando con el responsable de compras y de repente…
  • Mujer: ¿de repente qué?
  • Señor: de repente se comenzó a escuchar un ruido muy fuerte. Una especie de silbido pero muy estridente.
  • (RUIDO DE SILBIDO MUY ESTRIDENTE)
  • Mujer: oh! vaya! Parece que lo esté oyendo ahora mismo.
  • Señor: sí! Es verdad! Espera… yo esto ya lo he vivido… Esto es una…
  • (BOOOM)

Efectivamente. Este señor vivió la que fue la segunda bomba nuclear lanzada sobre población civil. En este caso el número de víctimas mortales fue de unos 70.000 japoneses. De nuevo, el no fue uno de ellos. Este señor consiguió sobrevivir al lanzamiento de dos bombas nucleares. El arma más mortífera creada por el hombre. Este señor es indestructible (espero que su familia también sobreviviera, me he encariñado con ella). La verdad es que este señor es un gran golpe de optimismo para todo el mundo. Es como darle una patada a todos esos militares que solo buscan la destrucción. Eso me gusta. Por otro lado, este señor es lo que comúnmente se denomina como un auténtico gafe. Estar cerca de este tío es un auténtico peligro, para el resto de la gente, porque ya sabemos que a él no le va a pasar nada.

Y este es mi pequeño homenaje al señor Tsutomu Yamaguchi de 93 años.

Espero que el haber hecho un poco de humor sobre un tema tan serio como las bombas nucleares que estallaron en Japón no haya incomodado a nadie. Siempre hay otra manera de ver las cosas, y yo siempre prefiero la manera simpática, aunque haya cosas que a simple vista parezca que no tienen ni puta gracia.

Un saludo a todos.

Gente

21 Abril, 2009

Una de mis aficiones más inconfesables (tengo muchas que jamás comentaría, o tal vez sí, solo es cuestión de que me falten ideas para nuevas entradas) es simplemente mirar a la gente. Sí, mirar a la gente. Pero no mirar como quien mira a un animal en zoo o a un cuadro en un museo. Mi mirada es una mirada transparente de absoluta admiración. En efecto, me puedo quedar embobado mirando a la gente (normalmente lo hago desde posiciones en las que no me vean, como mi terraza o un simple banco de la calle a donde nadie mira). La pregunta que debería hacerse el interesado lector (si es que aún queda alguno) es inmediata:

¿Por qué este … (poner adjetivo calificativo acorde con vuestra propia visión de mí) se queda embobado mirando a las personas de la calle?

La respuesta es muy clara. Todas esas personas, todas y cada una de ellas, tienen una vida completa. Me explico. Es común pensar en uno mismo como algo especial. Como si fuéramos el centro del universo y todo girara a nuestro alrededor. Es el conocido efecto “Show de Truman” (gran aporte Jon!). Yo vivo y durante mi vida me han ocurrido hechos que, a mí, me parecen increíbles. He conocido a mucha gente, he estudiado una carrera, me he divertido muchísimo, me he enamorado, he reflexionado sobre estupideces, he hecho un montón de cosas (menos de las que me gustaría haber hecho)… Todo esto me lleva a pensar que soy único. Pero este pensamiento es completamente falso.

Cada una de las personas con las que te cruzas por la calle ha tendido tantas o más vivencias que tú. Ha tenido también una vida completa. Y si me pongo a pensar en el conjunto de personas que hay en todo el mundo, la sensación que me invade es completamente sobrecogedora.

Entonces en ese punto es cuando pienso que esas personas están compartiendo un pequeño momento de sus vida conmigo por el simple hecho de cruzarme con ellos o quizá entablar una pequeña conversación (de ahí viene mi gusto por hablar con extraños). En ese momento, cuando entro en esta línea de pensamiento es cuando se me hace imposible no empezar a imaginarme (algunos dirían inventarme) las vidas de esas personas. Me invento unas vidas llenas de detalles. Como por ejemplo que al llegar a sus casas, las personas que más les quieren, les abrazan (normalmente me pongo muy ñoño con sus historias), o como disfrutan en sus casas al comer su comida favorita, o como toda la tensión que tienen acumulada de sus estresantes vidas (y que se les nota perfectamente al mirar sus caras) desaparece en el mismo momento que entran por sus puertas y ven la sonrisa de esa persona que aman y que les hacen querer seguir viviendo y aumentando el número de experiencias vitales que acumular en sus vidas.

Por eso no puedo entender por qué hay gente que le gusta irse a sitios dónde no hay nadie. Sin duda alguna, la mayor creación del ser humano son los propios seres humanos. Nunca olvidemos esto, y renegar de ello me parece un gran error en el que caen muchas personas.

Realmente me cuesta mucho escribir todo esto. Es una sensación muy difícil de describir la que tengo cuando observo a la gente, pero si con estas palabras consigo que al menos uno de vosotros se pare algún día en la calle mientras esté caminando y se dedique a observar a la gente de su alrededor y comience a valorar lo increíblemente maravilloso que es el concepto de la sociedad humana, me sentiré totalmente satisfecho.

Hasta aquí mi reflexión “seria” del año. Me ha quedado demasiado cursi, pero necesitaba hablar de ello. Pronto volveré con más tonterías de las que os gustan.

Un saludo, os estaré observando (chan chan chaaaaaaaaaaaaaan (música misteriosa)).

Un lugar para un lunes

20 Abril, 2009

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A veces nos enamoramos de lugares o de momentos, y tenemos la suerte de tener una camara y así las mejores imagenes no corren el riesgo de olvidarse, otras veces no tenemos esa suerte y simplemente guardamos nuestros recuerdos como podemos. Para un lunes en que seguro que a muchos nos gustaria que siguiera siendo fin de semana y nos dedicamos a recordar momentos y lugares como este

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