Muy relajante
19 Julio, 2009
Un sitio perfecto para relajarse. Hay tantos sitios por conocer y descubrir en España que son increibles y a veces se me olvida…
Tarde de domingo en el Retiro
04 Mayo, 2009



Gente
21 Abril, 2009
Una de mis aficiones más inconfesables (tengo muchas que jamás comentaría, o tal vez sí, solo es cuestión de que me falten ideas para nuevas entradas) es simplemente mirar a la gente. Sí, mirar a la gente. Pero no mirar como quien mira a un animal en zoo o a un cuadro en un museo. Mi mirada es una mirada transparente de absoluta admiración. En efecto, me puedo quedar embobado mirando a la gente (normalmente lo hago desde posiciones en las que no me vean, como mi terraza o un simple banco de la calle a donde nadie mira). La pregunta que debería hacerse el interesado lector (si es que aún queda alguno) es inmediata:
¿Por qué este … (poner adjetivo calificativo acorde con vuestra propia visión de mí) se queda embobado mirando a las personas de la calle?
La respuesta es muy clara. Todas esas personas, todas y cada una de ellas, tienen una vida completa. Me explico. Es común pensar en uno mismo como algo especial. Como si fuéramos el centro del universo y todo girara a nuestro alrededor. Es el conocido efecto “Show de Truman” (gran aporte Jon!). Yo vivo y durante mi vida me han ocurrido hechos que, a mí, me parecen increíbles. He conocido a mucha gente, he estudiado una carrera, me he divertido muchísimo, me he enamorado, he reflexionado sobre estupideces, he hecho un montón de cosas (menos de las que me gustaría haber hecho)… Todo esto me lleva a pensar que soy único. Pero este pensamiento es completamente falso.
Cada una de las personas con las que te cruzas por la calle ha tendido tantas o más vivencias que tú. Ha tenido también una vida completa. Y si me pongo a pensar en el conjunto de personas que hay en todo el mundo, la sensación que me invade es completamente sobrecogedora.
Entonces en ese punto es cuando pienso que esas personas están compartiendo un pequeño momento de sus vida conmigo por el simple hecho de cruzarme con ellos o quizá entablar una pequeña conversación (de ahí viene mi gusto por hablar con extraños). En ese momento, cuando entro en esta línea de pensamiento es cuando se me hace imposible no empezar a imaginarme (algunos dirían inventarme) las vidas de esas personas. Me invento unas vidas llenas de detalles. Como por ejemplo que al llegar a sus casas, las personas que más les quieren, les abrazan (normalmente me pongo muy ñoño con sus historias), o como disfrutan en sus casas al comer su comida favorita, o como toda la tensión que tienen acumulada de sus estresantes vidas (y que se les nota perfectamente al mirar sus caras) desaparece en el mismo momento que entran por sus puertas y ven la sonrisa de esa persona que aman y que les hacen querer seguir viviendo y aumentando el número de experiencias vitales que acumular en sus vidas.
Por eso no puedo entender por qué hay gente que le gusta irse a sitios dónde no hay nadie. Sin duda alguna, la mayor creación del ser humano son los propios seres humanos. Nunca olvidemos esto, y renegar de ello me parece un gran error en el que caen muchas personas.
Realmente me cuesta mucho escribir todo esto. Es una sensación muy difícil de describir la que tengo cuando observo a la gente, pero si con estas palabras consigo que al menos uno de vosotros se pare algún día en la calle mientras esté caminando y se dedique a observar a la gente de su alrededor y comience a valorar lo increíblemente maravilloso que es el concepto de la sociedad humana, me sentiré totalmente satisfecho.
Hasta aquí mi reflexión “seria” del año. Me ha quedado demasiado cursi, pero necesitaba hablar de ello. Pronto volveré con más tonterías de las que os gustan.
Un saludo, os estaré observando (chan chan chaaaaaaaaaaaaaan (música misteriosa)).
Otro lugar al que ir: Florencia
07 Diciembre, 2008
Otro lugar increíble, por el que nunca te cansas de pasear….
