Otro muro de la vergüenza

11 Noviembre, 2009

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Vuelvo a casa

21 Octubre, 2009

Despues de tanto tiempo he encontrado el valor de volver

Y de regalo este tremendo video

Nos vemos pronto

Pirañas

22 Julio, 2009

Es importante decir que yo no soy el único autor de esta entrada. Es cierto que soy yo el único que ha escrito todas las palabras que vais a leer, pero la idea intelectual, y gran parte del desarrollo de esta, surgió en una conversación a la hora de comer con mis compañeros de trabajo. De un tiempo a esta parte (siempre he querido utilizar esta expresión) nuestras conversaciones han ido “evolucionando” hacia un terreno en el que mucha gente se sentiría algo incómoda. Yo admito que cada vez las disfruto más. Las conversaciones se han vuelto más y más frikis. Y el lunes ocurrió la que ha sido sin duda la conversación más bizarra que jamás haya ocurrido. Normalmente estas conversaciones no pasan de convertirse en chascarrillos graciosos, pero esta conversación merece convertirse en algo más, así que por lo menos la convierto en una entrada de este blog. Después de esta introducción voy con el tema en sí.

Un compañero (evitaré dar nombres) comenzó hablando de películas de terror. Alguno mencionó esa gran película llamada Tiburón y aquí se prendió la mecha. Al oír la palabra Tiburón, otro compañero se preguntó en voz alta si un tiburón cuando se está comiendo a una persona es consciente de qué parte de esa persona se está comiendo. Porque no es lo mismo comerse un brazo, que una pierna, que una cabeza, que una… (ya entendéis por dónde van los tiros). Ante esta gran reflexión, yo contesté que posiblemente un tiburón no note la diferencia pues realmente el trabaja al “por mayor” por así decirlo, pero que si empezamos a pensar en otros animales que el cine se ha empeñado en convertir en potenciales asesinos de hombres, rápidamente aparece un pequeño animal que puede que note un poco más esa diferencia. Efectivamente y como muchos habréis adivinado por el titulo de la entrada, estoy hablando de las pirañas.

Las pirañas, esos pequeños peces que habitan en ríos profundos de las selvas tropicales, principalmente del Amazonas. Estos peces son totalmente carnívoros y poseen unas mandíbulas capaces de acabar con un hombre siempre que el número de pirañas sea suficientemente grande. Y aquí viene el tema. Cuando hay muchas pirañas, cada una se comerá una parte del hombre y en este reparto es cuando aparece una piraña que resalta sobre las demás. Se trata de “La Piraña Comehuevos“. Esta piraña es la encargada, como su nombre indica, de comerse los huevecillos de sus víctimas. No estoy muy seguro de qué cantidad de comida es capaz de ingerir una piraña, pero viendo su tamaño un par de huevecillos puede ser suficiente. Si necesita algo más ya sabemos de donde puede obtener más comida. Está claro que esta piraña existe. La gran duda surge en si el reparto de los bienes comestibles que se hace en un banco de pirañas es para siempre o cambia según la victima. Quiero decir que si una vez que el banco ha elegido a su piraña comehuevos, ésta lo será para siempre o es un puerto que rota. Es un puesto importante. Posiblemente sea de las primeras en atacar, ya que deja a las víctimas dobladas (literalmente) y permite al resto hacer su trabajo. El gran inconveniente de esta piraña es que solo come cuando la víctima se trata de un varón. En el caso de que sea una mujer se queda sin comer. Esto no le ocurre a, por ejemplo, la piraña comepezones que también tiene su gracia. Esta come más en un caso que en el otro pero siempre come.

Una vez que empiezas a pensar en esta piraña tu mundo comienza a girar alrededor suyo. Es un animal tan enigmático y a la vez tan asqueroso que simplemente te atrae. No te deja abandonarlo en el mundo de los pensamientos pasados. Por favor piénsenlo de nuevo, se trata de un animal que únicamente se alimenta de testículos. Es grande. Solo un Dios inteligente podría haber diseñado un animal así. Un Dios inteligente que se dedica a entretener al resto de sus creaciones con cosas como esta. Y si no ha sido Dios el que la ha creado un fuerte aplauso para su responsable.

Me retiro ya a seguir pensando en chorradas que es lo que me gusta. Pero eso sí, a partir de ahora, cada vez que me meta en un río, sólo habrá un pensamiento en mi cabeza. Eso lo tengo claro.

Un saludo y espero que os hayan gustado estas reflexiones, que repito surgieron a la hora de comer. Toma hostiazo en la cara al humor escatológico. Y eso que nadie mencionó a la piraña comeanos u cosas aún peores.

P.D.: para quien crea que esto sólo es una reflexión sin importancia y que este animal no existe ni nada parecido, un pequeño vistazo a la Wikipedia para ver los tipos de pirañas que existen nos revela rápido a la Serrasalmus altispinis. A buen entendedor pocas palabras bastan.

Santiago soleado

16 Junio, 2009

Una ciudad muy mágica, llena de escondites, recobecos y reflejos. Y un fin de semana que me ha hecho aprender que a veces sólo hay que intentar hacer sonreir en los momentos díficiles y si lo conseguimos, aunque sólo sea un poco, habrá más que merecido la pena. Y esa sonrisa ójala dure mucho, hasta la próxima al menos. P1050733 copia

El hombre indestructible

23 Abril, 2009

Tengo esta entrada pendiente desde hace tiempo. Por unas cosas u otras no la había terminado. Posiblemente, haya perdido parte de la fuerza que pudiera haber tenido en su momento porque a muchos de vosotros ya os la he contado directamente, pero espero que aún os guste.

El otro día (hace ya un tiempo) me quedé completamente consternado al leer una de las noticias más impactantes que he leído en mi vida. Podéis leerla aquí.

Voy a contar la historia un poco a mi manera. Según me la imaginé yo cuando la estaba leyendo. La noticia habla de un señor (su nombre es irrelevante, pero es Tsutomu Yamaguchi) el cuál se hallaba trabajando el día  6 de Agosto de 1945 en la ciudad japonesa de Hiroshima. Este señor se encontraba en un viaje de negocios. Seguramente sería el responsable de ventas de alguna empresa japonesa que trataba de expandir su negocio en otra ciudad. Digamos que estaba negociando con el responsable de compras de otra gran empresa la venta de artículos manufacturados por un gran valor de yenes (no se si ya existían los yenes, lo siento).

No se si os habéis fijado bien en la fecha. Cuando se pone una fecha en un relato es para que os fijéis, nunca es gratuito (consejo del autor). Para los que no os hayáis fijado, o simplemente no sepáis mucho de historia, deciros que esa fue la fecha en la que se lanzó la primera bomba nuclear sobre una población civil en la historia de la humanidad. Es uno de los acontecimientos más horrorosos que ha vivido el ser humano. Este ataque desmedido acabó con la vida de unos 140.000 japoneses. Nuestro protagonista, tuvo la suerte de no ser uno de ellos. De hecho este señor sólo sufrió quemaduras (graves eso sí). Tuvo que pasar esa noche en el hospital (que menos), pero al día siguiente pudo volver a su casa. Tiene que ser reconfortante. Después de haber sobrevivido a una tragedia tan grande en una ciudad que no es la tuya, poder volver a tu casa con tu familia. Entiendo perfectamente las ganas que tendría este señor de volver a su hogar.

Lo curioso del caso, es que este señor vivía en otra ciudad japonesa de nombre Nagasaki. Creo que ya podéis comenzar a adivinar el final de esta historia. Pues eso, este señor llega a su casa el día siguiente de haber sobrevivido a la primera bomba nuclear lanzada sobre seres humanos en la historia de la humanidad. Le recibe su familia muy preocupada. Imagino que este señor comenzaría a contarles todo lo sucedido. Puedo imaginarme un diálogo parecido al siguiente:

  • Mujer: hola cariño, ¿qué tal te encuentras?
  • Señor: ahora que te veo mucho mejor. Ha sido un horror.
  • Mujer: ya imagino. ¿Cómo fue?
  • Señor: fue todo muy rápido. Estaba hablando con el responsable de compras y de repente…
  • Mujer: ¿de repente qué?
  • Señor: de repente se comenzó a escuchar un ruido muy fuerte. Una especie de silbido pero muy estridente.
  • (RUIDO DE SILBIDO MUY ESTRIDENTE)
  • Mujer: oh! vaya! Parece que lo esté oyendo ahora mismo.
  • Señor: sí! Es verdad! Espera… yo esto ya lo he vivido… Esto es una…
  • (BOOOM)

Efectivamente. Este señor vivió la que fue la segunda bomba nuclear lanzada sobre población civil. En este caso el número de víctimas mortales fue de unos 70.000 japoneses. De nuevo, el no fue uno de ellos. Este señor consiguió sobrevivir al lanzamiento de dos bombas nucleares. El arma más mortífera creada por el hombre. Este señor es indestructible (espero que su familia también sobreviviera, me he encariñado con ella). La verdad es que este señor es un gran golpe de optimismo para todo el mundo. Es como darle una patada a todos esos militares que solo buscan la destrucción. Eso me gusta. Por otro lado, este señor es lo que comúnmente se denomina como un auténtico gafe. Estar cerca de este tío es un auténtico peligro, para el resto de la gente, porque ya sabemos que a él no le va a pasar nada.

Y este es mi pequeño homenaje al señor Tsutomu Yamaguchi de 93 años.

Espero que el haber hecho un poco de humor sobre un tema tan serio como las bombas nucleares que estallaron en Japón no haya incomodado a nadie. Siempre hay otra manera de ver las cosas, y yo siempre prefiero la manera simpática, aunque haya cosas que a simple vista parezca que no tienen ni puta gracia.

Un saludo a todos.

Gente

21 Abril, 2009

Una de mis aficiones más inconfesables (tengo muchas que jamás comentaría, o tal vez sí, solo es cuestión de que me falten ideas para nuevas entradas) es simplemente mirar a la gente. Sí, mirar a la gente. Pero no mirar como quien mira a un animal en zoo o a un cuadro en un museo. Mi mirada es una mirada transparente de absoluta admiración. En efecto, me puedo quedar embobado mirando a la gente (normalmente lo hago desde posiciones en las que no me vean, como mi terraza o un simple banco de la calle a donde nadie mira). La pregunta que debería hacerse el interesado lector (si es que aún queda alguno) es inmediata:

¿Por qué este … (poner adjetivo calificativo acorde con vuestra propia visión de mí) se queda embobado mirando a las personas de la calle?

La respuesta es muy clara. Todas esas personas, todas y cada una de ellas, tienen una vida completa. Me explico. Es común pensar en uno mismo como algo especial. Como si fuéramos el centro del universo y todo girara a nuestro alrededor. Es el conocido efecto “Show de Truman” (gran aporte Jon!). Yo vivo y durante mi vida me han ocurrido hechos que, a mí, me parecen increíbles. He conocido a mucha gente, he estudiado una carrera, me he divertido muchísimo, me he enamorado, he reflexionado sobre estupideces, he hecho un montón de cosas (menos de las que me gustaría haber hecho)… Todo esto me lleva a pensar que soy único. Pero este pensamiento es completamente falso.

Cada una de las personas con las que te cruzas por la calle ha tendido tantas o más vivencias que tú. Ha tenido también una vida completa. Y si me pongo a pensar en el conjunto de personas que hay en todo el mundo, la sensación que me invade es completamente sobrecogedora.

Entonces en ese punto es cuando pienso que esas personas están compartiendo un pequeño momento de sus vida conmigo por el simple hecho de cruzarme con ellos o quizá entablar una pequeña conversación (de ahí viene mi gusto por hablar con extraños). En ese momento, cuando entro en esta línea de pensamiento es cuando se me hace imposible no empezar a imaginarme (algunos dirían inventarme) las vidas de esas personas. Me invento unas vidas llenas de detalles. Como por ejemplo que al llegar a sus casas, las personas que más les quieren, les abrazan (normalmente me pongo muy ñoño con sus historias), o como disfrutan en sus casas al comer su comida favorita, o como toda la tensión que tienen acumulada de sus estresantes vidas (y que se les nota perfectamente al mirar sus caras) desaparece en el mismo momento que entran por sus puertas y ven la sonrisa de esa persona que aman y que les hacen querer seguir viviendo y aumentando el número de experiencias vitales que acumular en sus vidas.

Por eso no puedo entender por qué hay gente que le gusta irse a sitios dónde no hay nadie. Sin duda alguna, la mayor creación del ser humano son los propios seres humanos. Nunca olvidemos esto, y renegar de ello me parece un gran error en el que caen muchas personas.

Realmente me cuesta mucho escribir todo esto. Es una sensación muy difícil de describir la que tengo cuando observo a la gente, pero si con estas palabras consigo que al menos uno de vosotros se pare algún día en la calle mientras esté caminando y se dedique a observar a la gente de su alrededor y comience a valorar lo increíblemente maravilloso que es el concepto de la sociedad humana, me sentiré totalmente satisfecho.

Hasta aquí mi reflexión “seria” del año. Me ha quedado demasiado cursi, pero necesitaba hablar de ello. Pronto volveré con más tonterías de las que os gustan.

Un saludo, os estaré observando (chan chan chaaaaaaaaaaaaaan (música misteriosa)).

Estudiante de Leyes

05 Marzo, 2009

Rondaba el año 1809, apunto estaba de terminar el invierno. Un joven estudiante de Leyes en Salamanca, dispuesto a encontrar su primer empleo, viajaba hacía la Corte del Reino. Debía llegar a Madrid por el sur-este, y encontrar “El Tempranillo”, una posada humilde, pero de buen trato que un compañero de la universidad le había recomendado. Llegó a “La Puerta Cerrada” recién entrada la tarde, se apeó de su caballo, desentumeció los músculos y pregunto por la Plaza de la Cebada, sabiendo que en el camino hacia la misma encontraría su hospedaje. Y así fue. Serían más o menos las cinco de la tarde, nuestras cinco de la tarde, cuando el estudiante llegó a la que sería su primera morada madrileña. Después de tomar algunas viandas y unos tragos de cerveza en la posada, nuestro protagonista se dispuso a conocer “las cavas”. Le habían contado que éstas prósperas y comerciales calles de Madrid, llenas de ventas, figones, cantinas, tascas y bodegas, habían sido años atrás los fosos de la muralla que, rellenados de escombros, se habían convertido en las zonas de reunión de los comerciante que no podían pagarse la estancia dentro de las murallas. A lo largo del entretenido paseo por las “las cavas” advirtió que se había conformado un curioso grupo de… simpatizantes, gentes que le seguían, parando donde él parara, bebiendo lo que él bebiera y pidiendo lo que él pidiera. Así se pasó la tarde, de fondas a bodegas, acompañado de curiosos amigos de viaje que, ahora, más o menos conocía. Al caer el sol quiso refugiarse en una taberna cercana, se llamaba “La playa”, serían las diez y media, nuestras diez y media de la noche. Y resulta que allí, al escuchar modernas melodías y lejanos sones sus pies se movieron a pesar del trajín. Solo le quedó a nuestro futuro letrado esperar a que saliera, de nuevo, el “sol” por Madrid.

Este curioso caballerete segirá contando sus andanzas tras el cumpleaños y, sinceramente, creo que en la siguiente entrega contará como ha ganado un duelo. Modelará la barba a un conocido.

Muchos días buscando la imagen, muchos días de espera, pero al final lo logré, y aquí esta, AQUI LA TENÉIS;  porque aunque podía parecer que la espera no iba a merecer la pena yo creo que si, había que esperar. Ahora sólo nos queda subir, porque despues de tantas conversaciones sobre ellas, hay que probar, hay que intentarlo; como en todo, como siempre,  no hay que dejar de intentar, de buscar, de probar…

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Pesquisas y Letras III

21 Enero, 2009

Jason se despierta de repente, muy aturdido, desorientado. Oye una música inquietante, y abre los ojos, lo primero que ve es una pantalla de ordenador, justo enfrente de él, la imagen le es muy familiar pero no sabe por qué,  hay un menú de un DVD: Episodios o Ver todo. Mira a su alrededor, al resto de la habitación y no la reconoce, no sabe dónde está, intenta acordarse de como ha llegado hasta allí, pero lo último que recuerda es un encuentro con un antiguo compañero del colegio. Se queda tumbado, pensando, recordando, pero no recuerda nada,  sólo su nombre. La música continúa sonando , le está poniendo muy nervioso porque se repiten incensamente los mismos acordes, quiere levantarse a apagarla pero el miedo le tiene atemorizado, el pánico a no recordar nada le tiene paralizado: no saber quien, no saber donde esta ni por qué ha llegado hasta allí, no  saber si hay alguien mas fuera de la habitación le acongoja. En un momento piensa que tal vez todavía no se haya levantado, que todavía sigue soñado pero la luz que entra por una de las rendijas de la persiana le confirma la realidad. El esfuerzo por recordar y no logralo cada vez se vuelve más agobiante, decide levantarse y apagar la música, salir de la habitación y comenzar a recordar.

Otro lugar increíble, por el que nunca te cansas de pasear….p10002161