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Oda a los motivados!

!Los motivados! Esa clase de personas que pueden echarle horas y horas a algo sólo por el gusto y placer de hacerlo. Vale que a veces ganan dinero con ello, pero aún así, hay veces que ese dinero no compensa el tiempo y trabajo por sí mismo. Hay algo más. Todos los conocemos y sabemos de qué tipo de personas estoy hablando. Pues lo que vengo a decir aquí en mi privado lugar de Internet es que me apasionan y los respeto mucho. Me cautivan y me puedo pasar horas leyendo y pensando sobre ellos. ¡¡Se podría decir que soy un motivado de los motivados!!

Y ahora os vengo con un ejemplo de esos que hacen que te caigas pa’tras al leerlo. A mi me ha dejado planchado. Antes voy a poner un poco en antecedentes para que nos hagamos una idea de la magnitud de la motivación de esta gente.

El tema del que trataremos hoy son las matemáticas (“jo que rollo!!” dirán muchos). Pero no las Matemáticas así con M mayúscula, sino una parte pequeña pero muuuuuy importante como son las demostraciones matemáticas. Todos sabemos que en las matemáticas se formulan teorías, teoremas e hipótesis que para que tengan su validez es necesario demostrar con un razonamiento lógico-matemático (a veces las mates se escapan de la lógica cierto). Hay teoremas con demostraciones muy facilitas y otros muy complicadas. De hecho son famosos los, aún no demostrados, 7 Problemas del Milenio por los que se paga un millón de dólares al que consiga demostrarlos (si es que las matemáticas sí que molan :D) o uno muy famoso también como era el Último teorema de Fermat que fue resuelto hace poco. Voy a hablar un poco de este último.

Fermat, que aunque no lo pareciera por su foto, era un tipo muy cachondo, le gustaba escribir enunciados de problemas y teoremas en los cantos de los libros. Luego el amigo los demostraba donde tocara. El caso es que en el lomo de su libro Arithmetica de Diofanto escribió su famoso teorema con la siguiente enunciación:

Es imposible descomponer un cubo en dos cubos, un bicuadrado en dos bicuadrados, y en general, una potencia cualquiera, aparte del cuadrado, en dos potencias del mismo exponente. He encontrado una demostración realmente admirable, pero el margen del libro es muy pequeño para ponerla.

Lo malo fue que se murió poco después y esa demostración nunca llegó a la luz. Lo dicho, un cachondo. El caso es que este problema ha estado en la cabeza de los matemáticos años tras años hasta que alguien dio con la solución. Y cuando digo años me refiero a AÑOS. Más de 300 de hecho. En 1995, Andrew Wiles (con algo de ayuda, todo hay que decirlo) consigue demostrar este teorema y lo publica en la revista Annals of Mathematics. Pues la gracia de todo esto (porque sé que hasta ahora, querido lector, permaneces con una cara de seriedad absoluta pensando a ver cuando este tío me hace reír. Sí lo sé) es que esa demostración ocupó nada más y nada menos que 98 páginas. Sí, 98 páginas de pura matemática nada sencilla (evitaré utilizar la palabra compleja por lo que significa, y sí, este es un chiste matemático). Una locura vamos. O lo que viene siendo un motivado de la vida.

Y ahora ya lo encauzo todo, porque esto de Fermat y el motivado Wiles no era más que una presentación. Una presentación del señor que hasta que encuentre a alguien que le pueda superar (en cualquier disciplina) se va a llevar el título, medalla, diploma y mención especial de… ¡¡¡¡Motivado del Universo!!!!

¡¡¡Este señor es Michael Aschbacher!!! ¡¡Bravo!! ¡¡Un aplauso!! … Venga que os digo por qué.

El amigo Michael es un matemático estadounidense que acaba de ganar el premio Premio Rolf Schock de Matemáticas del año 2011, que entrega la Real Academia Sueca de Ciencias, por haber conseguido demostrar del todo el teorema de clasificación de grupos finitos simples (conocido como el “Enormous Theorem”, ya imagináis por donde van los tiros). El caso es que esta demostración ocupa 15000 páginas (aproximadamente). Lo pongo en letra para que no os creais que ha sido un error tipográfico: El amigo Michael se ha currado una demostración matemática de unas QUINCE MIL PÁGINAS. Es cierto que en la demostración han participado más personas (unas 100), pero si este tío no se merece el título de Motivado del Universo, os reto a que me mostréis uno más motivado que él. Me encantará conocerle.

Y con esto acabo. Creo que no se puede decir mucho más. El tema ya está en vuestra cabeza y ahora depende de vosotros el que le deis magnitud al asunto. Yo he tardado varios días en escribir esto hasta que me hice una idea de lo que significaba. Sin más, reitero mi gran pasión por los motivados. ¡¡Larga vida!!

Un saludo a todos!!!

Monos infinitos

Vuelvo con uno de los temas que más me obsesionan y de los que más he hablado por aquí. La creatividad. Se podría decir que esta entrada continúa en cierta manera la que escribí hace tiempo titulada “Ese maldito número“. Os la resumo un poco. Allí, después de un extenso análisis llegaba a la conclusión de que gracias a la magia proporcionada por los sistemas digitales, cualquier realización artística podía quedar totalmente definida por un único y exclusivo número (un número muy largo pero un número al fin y al cabo).

Pues hoy voy a continuar un poco con esta reflexión. Voy a centrarme en la literatura porque es más sencillo ejemplificar, pero todo es extrapolable a cualquiera de las otras artes. El tema principal de todo esto es el hecho de si todo ya está escrito de antemano. El número de letras que existen (y por extensión de palabras) es limitado y por ello el conjunto de cosas que se pueden escribir con ellas es algo finito. De nuevo algo muy grande pero finito. La pericia del artista es la de discernir de entre todas las posibles combinaciones existentes las que son manifiestamente artísticas y proporcionan un valor añadido del resto. Esta habilidad es muy importante y por eso sólo un pequeño porcentaje de la población mundial a lo largo de la historia han sido grandes literatos, pero el caso es que cualquier persona, por puro azar podría ser capaz de escribir algo tan bueno o mejor que cualquier libro considerado una obra maestra.

Esto lo ha pensado mucha gente antes que yo. Platón o Borges ya escribieron sobre ello. Pero lo que me ha resultado gracioso, es saber que hay una parte de la comunidad científica bastante obsesionada con este tema. Estoy seguro que motivados por el eterno debate entre ciencia y arte, porque como decía el filósofo americano Sydney Hook, “la Madonna de Rafael sin Rafael, las sonatas y sinfonías de Beethoven sin Beethoven, resultan inconcebibles. En la ciencia, por otra parte, la mayoría de los hallazgos de un científico podría haberlos hallado perfectamente otro científico de su mismo campo”. Esto condena al científico a una especie de anonimato. El científico debe descubrir algo antes de que otro lo haga, pero el artística debe crear algo que antes no existiera, nadie va a escribir el libro que yo escribiría.

Pues como iba diciendo, hay un gran número de científicos empeñados en desmentir esa afirmación y por ello quieren demostrar que de forma aleatoria se puede escribir una obra literaria de gran envergadura. Todo se sustenta en el teorema de los monos infinitos expuesto por Émile Borel en 1913, que decía que un conjunto de monos infinitos tecleando al azar los teclados de máquinas de escribir es probable que, por puro azar, consigan escribir cualquier libro que se encuentre en la Biblioteca Nacional Francesa. Pues hay un proyecto iniciado en el 2003 que trata de reproducir este teorema. Se trata de un programa informático que hace esto mismo. Teclea caracteres de forma aleatoria. Se trata de medir cuánto tiempo es necesario para que se escriba una obra de Shakespeare completa de principio a fin. Por ahora, se han conseguido los siguientes logros:

  • El 3 de enero de 2005 se encontraron 24 letras consecutivas que formaban un pequeño fragmento de Enrique VI, parte 2: “RUMOUR. Open your ears; 9r”5j5&?OWTY Z0d “B-nEoF.vjSqj[…
  • Posteriormente, el mismo experimento, logró 30 letras de Julio César de Shakespeare: “Flauius. Hence: home you idle CrmS3RSs jbnKR IIYUS2([;3ei’Qqrm’”.
Parece que aún queda bastante para conseguirlo. Podeis mirar más sobre este experimento en The Monkey Shakespeare Simulator.
Pues con todo esto, creo que queda claro que aunque estamos hablando de cifras finitas, son tan grandes que como buen ingeniero que soy he de determinar que como solución es infinito, por lo que a día de hoy se puede asegurar que el trabajo que realiza el artista, lo conocido como Creatividad, es un proceso mental al alcance de algunos pocos no reproducible. Seguiremos dependiendo de esos genios para alimentar nuestra voraz ansia de cultura que tiene nuestra sociedad.
Antes de irme os dejo con una pequeña reflexión que no tiene absolutamente nada que ver con esto pero que no sabía dónde ni cómo colocarla:
¿No es un chiste irónico que la construtora que va a construir el edificio más alto del mundo pertenezca a la familia de Osama Bin Laden? (info)
Ahí lo dejo. Saludos!!

El momento

Sí. Es cierto. Ultimamente me cuesta cada vez más ponerme a escribir en la casa. Tengo ganas y de vez en cuando ideas, pero no acabo de encontrar el momento. Pues al final, el momento em encontró a mí. De un día a otro he pasado a vivir una de las etapas más ajetreadas de mi vida a tener prácticamente 24 horas al día libres (y digo prácticamente porque debo reservar algo de tiempo para comer y dormir). Así que ahora que sí tengo tiempo espero escribir algo más. El problema es que normalmente se me ocurren las cosas cuando estoy haciendo otras cosas. No soy mucho de enfrentarme a la página en blanco porque sí. Veremos que ocurre.

Pues lo primero que me sale al escribir es hablar justo de esta pequeña etapa. Ha sido un mes en el que me ha pasado casi de todo. He vivido muchas experiencias vitales. No diré demasiadas porque nunca son demasiadas, pero casi 😉 Experiencias como un viaje increíble, un estreno inmejorable o la marcha de un familiar querido. Y entre estas experiencias todo lo que pueda caber en medio. Que cada uno imagine lo que quiera.

Lo más curioso es estos días en los que no tenía tiempo para casi nada me han servido más que muchos otros para clarificar mi mente. Para posicionar en su justo sitio muchas cosas que llevaba mucho tiempo (ahora sí que digo que demasiado) en la cabeza. Tengo mucho más claro qué quiero. Y todo ha sucedido porque he hecho cosas a las que quizá antes tenía miedo. He dado pequeños saltos al vacío sin preocuparme, sin pensar en las consecuencias. Esto es algo que no hacía desde hace tanto tiempo que casi ni me acuerdo. He hecho cosas, no he pensado en hacer cosas. Algunas han salido bien, otras fatal. Me he divertido mucho y he pasado algunos malos momentos. Pero ahora tengo la cabeza limpia. Sana. Necesitaba todo esto.

Sé que no he dicho nada relevante en todas estas palabras, pero no era mi idea. No quiero alimentar a los cotillas que siempre me están siguiendo tratando de saber más (quizá se me ha subido un poco a la cabeza la fama postestreno). Sólo quiero decir que me encuentro bien. Muy bien.

Algo que no deja de tener su gracia cuando escribo esto sentado con una pierna vendada hasta la rodilla y puesta en alto, con mis muletas a mi derecha y con un aburrimiento encima como hacía tiempo que no tenía.

Volveré (en breve ;))

Por cierto, de regalo os dejo con el blog que nuestro amigo Guille acaba de innaugurar y en el que nos relatará el día a día de su nuevo viaje. No dejéis de leerlo, merece mucho la pena (mucho más que éste): http://www.larutaeste.blogspot.com

De vuelta a la casa

Escribo sin pensar. Porque ya llevo muchos días sin escribir y empiezo a necesitarlo. Y por primera vez no voy a darle al coco y pensar qué voy a escribir sino escribir sin más. Para ver como sale el experimento. Y lo primero que me viene a la mente es lo que llevo en la cabeza desde hace unos días. Nosotros somos personas (la mayoría), individuos dentro de un sistema. De un sistema que los interrelaciona a todos. Es totalmente imposible estudiar y observar este sistema. Como el mismo Heisemberg enunció con el principio de incertidumbre, la misma observación ya está modificando ese sistema. Así, nos damos cuenta de que nuestros actos no sólo nos afectan a nosotros mismos, sino que afectan (y en algunos casos mucho) a otros de maneras, en varias ocasiones, muy sorprendentes. No vale con pensar en nosotros y vivir pensando sólo en “nuestro” bien o necesidades, pues con eso sólo conseguiremos acabar expulsados de “ese sistema” en el que vivimos, lo cual supone otra manera de interrelacionarse dentro del sistema.

Así pues, cada acto realizado influye de una manera u otra en otros muchos individuos que viven a nuestro lado y por supuesto también actúan influyendo en otros y así sucesivamente. Esto que es a la vez muy sencillo, por otro lado es muy complicado. De esto han surgido multitud de estudios, corrientes de pensamiento, trabajos o simplemente expertos.

Hay gente que tiene una especial facilidad para entender y comprender cómo sus actos afectan a otras personas (a veces es evidente pero en otras ocasiones supone todo un reto). Gente con una capacidad empática por encima de los demás (al igual que los hay con capacidades muy por debajo de la media) o gente experta en el arte de la manipulación a otros. No estoy comparando unos y otros. Es más se podría decir que uno es la némesis del otro. Así como la empatía podría ser el Bien, la manipulación es el Mal (siempre me han gustado los maniqueísmos :))

Todos conocemos gente con una inteligencia empática muy elevada. Gente que con solo mirarte o escucharte unas palabras sabe perfectamente cómo te encuentras y que necesitan decir o hacer para que te sientas bien. Gente capaz de situarse por completo en la situación de otros y utilizarlo para el provecho de esos otros.

Por otro lado, todos conocemos a manipuladores expertos. Gente que utiliza sus cualidades para sacar provecho propio. Incluso existen trabajos diseñados para este tipo de gente, como podrían ser los publicistas. Los buenos publicistas claro, porque no os quiero recordar los famosos incidentes del club Carrefour que he sufrido (aquí o aquí) o la, para mí, mejor creación publicitaria que ha existido jamás:

Cartel de el Corte Ingles encendido durante el incendio del edificio Windsor
Al tío que se ocurrió encender el cartelito de “El Corte Inglés” habría que… habría que… no sé qué habría que hacerle pero algo seguro. Me niego a pensar que el día siguiente fuera a trabajar como cualquier otro día.

Estos son publicistas de verdad 🙂

Personajes de la serie Mad Men

Pues eso. Realmente no he dicho nada (eso pasa por hablar sin pensar), sólo que somos seres dentro de un sistema más complejo, en el que nuestras acciones afectan a otros seres. Vamos, algo que aprende un niño de 3 años. Y no sé por qué he hablado de esto, por qué no me lo quito de la cabeza, cuando yo en realidad quería hablar de cosas como que el próximo lunes viene a mi trabajo a que le hagamos una presentación el Príncipe de Arabia Saudí, como ya vino el Príncipe de Asturias, o que Informe Semanal nos hará en breve un reportaje también donde trabajo, o que en pocos días tendremos un corto listo para estrenar (“Botulina” por si alguien no lo sabe aún), o sobre el viaje que me voy a dar por tierras germanas o incluso sobre el gran megaproyecto de abrir un bar en el que nos acabamos de embarcar hace nada. Ya hablaré de todo esto cuando haya pensado bien sobre ello, pero cuando he dejado libre a mi cerebro, se ha ido por esos lugares, lo que significa que me deben importar mucho más de lo que creía. Ya veremos.

Lo más importante de todo. He vuelto. La casa ya no está vacía!!

Motivación

Cuanto más va pasando el tiempo y voy acumulando más y más experiencias en el terreno profesional (y también en el personal por supuesto) me voy dando cuenta de que hay un concepto que tiene un carácter imprescindible para poder llevar a cabo cualquier actividad. Es un concepto sobre el que se incide poco a lo largo de la etapa formativa de una persona pero que se torna vital cuando uno se enfrenta a retos profesionales que por definición le son a uno extraños y ajenos (en caso contrario serían retos personales). Efectivamente, como ya habréis adivinado gracias al espoileante título de la entrada, se trata de la Motivación. Preparaos para otra entrada de ombliguismo máximo 🙂

Si buscamos motivación en Wikipedia podremos ver que se define como “los estímulos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación”. Muy interesante. A la hora de trabajar, normalmente un jefe te ordena una acción a realizar, un objetivo a cumplir. Es tu trabajo así que toca llevarlo a cabo. El problema es cuando esa razón no es suficiente para ponerse a ello. Si analizamos la anterior frase “es tu trabajo así que…” podemos ver que en ella ya hay varias motivaciones implícitas:

  • El que sea tu trabajo significa que es tu sustento. De llevar a cabo esta tarea de una manera satisfactoria depende el cobrar a final de mes y con ello poder pagar todos los gastos asociados con una vida.
  • El no realizarla bien podría significar un despido y por tanto la necesidad de buscar otro empleo.
  • Ahora viene la gran pregunta… ¿qué ocurre cuando estas razones no pesan tanto en una persona como para motivarla?
    Aquí es donde debe actuar el manual de psicología que todo buen jefe debe tener en su mesita de noche. Es necesario saber encontrar las motivaciones necesarias de tus empleados para poder ir cumpliendo los objetivos que el trabajo conlleva. Ese es el verdadero trabajo de un buen jefe. Encontrar los motivos y razones que hacen que sus trabajadores realicen correctamente sus trabajos asignados.

    Entonces es donde yo me encuentro con un gran problema. ¿Qué pasa si no tengo un buen jefe o directamente no tengo jefe? Se podría decir que esa es mi situación. En gran medida soy mi propio jefe. A ver, entenderme, tengo un jefe, alguien por encima de mí en el organigrama empresarial, pero no alguien que me ordene mis tareas diarias. Estoy metido en un proyecto (en el que me metió mi jefe) que estoy gestionando y desarrollando yo mismo. Yo lo he planificado y yo lo estoy llevando a cabo. En esa situación es muy fácil mentirme a mí mismo y perder el tiempo. Necesito encontrar motivaciones personales para llevar a cabo mi trabajo. Tengo que hablarme desde una perspectiva de jefe y escucharme desde una perspectiva de empleado. No es fácil. Os lo aseguro.

    En parte es algo bastante similar a lo que todos hemos vivido durante la carrera o instituto. El ir estudiando día a día. El prepararse los exámenes. Es un trabajo que cada uno hacíamos por nuestra cuenta. La diferencia es que yo no tengo ni profesores mandando trabajos o dosificando la carga de estudio a la semana (por la cantidad de materia impartida) ni unos exámenes marcados a fuego en el calendario. Es cierto que si tengo una suerte de fechas límite (en parte autoimpuestas) y que cuando me acerco a ellas mi motivación por mi trabajo sube como la espuma, pero cuando estoy lejos… Es muy difícil.
    Sé que soy una persona que, motivada, trabajo muy bien y obtengo grandes resultados. No tengo dudas sobre ello. También me creo bastante profesional y el trabajo hacerse se hace. Pero lo que vengo a decir aquí (tampoco lo tengo muy claro no te creas) es que una cosa es hacer las tareas y otra muy diferente es hacerlas con ganas y disfrutando del trabajo. Eso es lo que yo estoy echando en falta. Esas ganas por hacer las cosas que me surgen espontáneamente en cuanto me pongo a escribir una historia propia, trabajar en un proyecto personal o diseñar y construir unos muñecos gigantes para luego rodar tonterías con ellos.
    Y eso no debería pasar. Me paso un tercio de mi tiempo sentado en mi silla del trabajo. Lo que debería ocurrir es que, como mínimo, lo que haga me interese y me llenara. Ya no te digo que lo disfrutara. No sé si es un problema del trabajo actual que desempeño. No sé si sería capaz de encontrar algún otro que realmente me motivara per se. Pero creo que merece la pena buscarlo.

    Por lo pronto, últimamente todos los objetivos que me propongo conseguir en mi vida pertenecen al término personal y no al profesional. Creo que debo darle una gran pasada a todo lo que concierne a mi carrera laboral y decidir realmente qué me apetece hacer, qué quiero ser y qué quiero conseguir. Porque si echo la vista atrás y me recuerdo a mí mismo de pequeño contestando a la famosa pregunta de “¿qué quieres ser de mayor?”, sé que ahora mismo estoy muy lejos de la respuesta que daría ese pequeño dup. Y eso no debería ser así.

    Por lo que comienza mi búsqueda de la motivación, allí donde esté!!!

    Viñetas

    Porque a veces, con un sólo dibujito se pueden decir muchas más cosas que con todas las palabras que yo sea capaz de escribir en el teclado.

    Autómatas de mirada bobina

    El autor es Randall Munroe. Desde hoy me declaro fan suyo. Aquí podéis leer otras viñetas suyas traducidas y aquí las originales.

    Gracias a nuestro invitado Guille que nos la envió.

    Novedades!!!

    Hola a todos!!!

    Feliz año a todo el mundo. Espero que las navidades hayan ido muy bien y que os hayan traído muchas cosas los reyes y todo este tipo de felicitaciones que se deben hacer en estas fechas.

    He querido empezar este nuevo año dándole un nuevo estilo al blog. Creo que es algo que llevaba un tiempo pidiendo. Los cambios los he realizado de manera unilateral, sin consultar directamente con mis compañeros, aunque más o menos son cosas que hemos dicho siempre. La idea es mejorar un poco la experiencia al lector. He sido muy respetuoso con el anterior diseño, así que espero que no haya muchas quejas. Poco a poco iremos introduciendo algunas novedades más, así que espero que este sea también un gran año para el blog.

    Un saludo!!!