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Archive for 19 marzo 2009

Esta es la prueba, llevaba tiempo buscandola.

Total, en esa casa  vive un gigante o al menos le lavan la ropa.

Particularmente me decanto por la segunda opción, seguro que en la puerta de la casa pone: \”Una prenda=Una lavadora\”

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crecer soñar volar

conseguir

intentar alcanzar luchar

elegir

cambiar aprender dar

descubrir

disfrutar querer alegrar

divertir

desear ser pensar

sonreír

sentir

vivir

 

 

 

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Estudiante de Leyes

Rondaba el año 1809, apunto estaba de terminar el invierno. Un joven estudiante de Leyes en Salamanca, dispuesto a encontrar su primer empleo, viajaba hacía la Corte del Reino. Debía llegar a Madrid por el sur-este, y encontrar “El Tempranillo”, una posada humilde, pero de buen trato que un compañero de la universidad le había recomendado. Llegó a “La Puerta Cerrada” recién entrada la tarde, se apeó de su caballo, desentumeció los músculos y pregunto por la Plaza de la Cebada, sabiendo que en el camino hacia la misma encontraría su hospedaje. Y así fue. Serían más o menos las cinco de la tarde, nuestras cinco de la tarde, cuando el estudiante llegó a la que sería su primera morada madrileña. Después de tomar algunas viandas y unos tragos de cerveza en la posada, nuestro protagonista se dispuso a conocer “las cavas”. Le habían contado que éstas prósperas y comerciales calles de Madrid, llenas de ventas, figones, cantinas, tascas y bodegas, habían sido años atrás los fosos de la muralla que, rellenados de escombros, se habían convertido en las zonas de reunión de los comerciante que no podían pagarse la estancia dentro de las murallas. A lo largo del entretenido paseo por las “las cavas” advirtió que se había conformado un curioso grupo de… simpatizantes, gentes que le seguían, parando donde él parara, bebiendo lo que él bebiera y pidiendo lo que él pidiera. Así se pasó la tarde, de fondas a bodegas, acompañado de curiosos amigos de viaje que, ahora, más o menos conocía. Al caer el sol quiso refugiarse en una taberna cercana, se llamaba “La playa”, serían las diez y media, nuestras diez y media de la noche. Y resulta que allí, al escuchar modernas melodías y lejanos sones sus pies se movieron a pesar del trajín. Solo le quedó a nuestro futuro letrado esperar a que saliera, de nuevo, el “sol” por Madrid.

Este curioso caballerete segirá contando sus andanzas tras el cumpleaños y, sinceramente, creo que en la siguiente entrega contará como ha ganado un duelo. Modelará la barba a un conocido.

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