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Archive for 15 febrero 2010

A todos nos ocurre. Cando conocemos a una nueva persona, en nuestra cabeza comienza un proceso mental gigantesco y muy complicado en el que tratamos de valorar a esta persona. La mayoría de las veces no es un proceso consciente, de eso estoy seguro, pero es un proceso que nos ocurre a todos, y de esto también estoy seguro.

Muchas veces, este proceso parte de buscarle posibles parecidos, tanto físicos como de personalidad, a la nueva persona que estamos conociendo. Es el primer paso inmediato. Nuestro cerebro siempre busca referencias inmediatas con las que comparar las cosas. Así es como funciona nuestra consciencia. Por eso las cosas totalmente nuevas nos emocionan tanto, porque nuestro cerebro se vuelve loco al buscar referentes que no existen.

Una vez que hemos ubicado a esta nueva persona en nuestro cerebro con referencias del tipo “me recuerda a…”, “se parece a…”, “se ríe como…” o “habla igual que…”, nos relajamos y es cuando empezamos a conocer a esta persona.

En este proceso de conocer a la nueva persona, es muy corriente que esos primeros juicios de valor que hicimos del tipo comparativos sean corregidos, pero eso es lo menos importante de esta segunda fase. En esta segunda fase, el objetivo principal de nuestro cerebro es determinar eso que todos decimos sobre alguien. Eso de “me cae bien” o “no la soporto”.

El cómo se llega a estas expresiones, a estos sentimientos es sobre lo que quería hablar. Digamos que esto es lo que serían los propios juicios de valor. Cuando conocemos a alguien, estamos recibiendo cantidades enormes de información por todos los sentidos. Mucha de esta información nos es imposible procesarla de forma consciente y es el cerebro trabajando en segundo plano el que se encarga de ordenarla y procesarla. Parte de esta información que no somos conscientes de haber recibido puede ser la forma que tiene esa persona de mirar a la gente, los gestos que hace con el cuerpo, el tono que utiliza al hablar, el tipo de ropa que utilice, el peinado, el olor que tenga, el tipo de palabras que use cuando habla, las expresiones que forme con ellas… Muchos ejemplos. Con toda esta información, el cerebro es capaz de formar una imagen mental muy exacta de la persona que acabamos de conocer. Con esta imagen mental, y recurriendo de nuevo a la comparación (es el modus operandi de nuestro cerebro, que se le va a hacer) se forma el juicio de valor sobre esa persona.

Esta claro que hay cosas que a unos importan mucho más que a otros. Esta imagen mental de la persona es totalmente subjetiva y no significa que no pueda ser modificada con el tiempo. De hecho, normalmente lo es. Pero es una primera imagen que para mucha gente puede ser casi definitiva (hay gente que le cuesta mucho cambia su percepción de las personas). Pero lo que está claro es que es una imagen muy importante, porque como alguien dijo alguna vez, “solo hay una ocasión de crear una primera impresión”.

A modo de ejemplo, os puedo comentar que para mí, una de las cosas mas importantes que hacen que una persona me caiga bien y quiera volver a verla es la capacidad que tenga de hacerme reír. Se que es básico, pero suelo basar muchas decisiones mías en la risa y esta es una de ellas.

De todas formas, aun viendo la importancia de los juicios de valor, trato de modificarlos conociendo todo lo que puedo a las personas, aunque a veces me cueste mucho porque algunas personas son tan sosas…

¡Un saludo a todo el mundo!

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