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Archive for 26 octubre 2010

Sabía que merecía la pena seguir un poco más. Sabía que algo iba a sacar de ello. Aunque fuera inspiración para una nueva entrada. Algo. No me podían defraudar. Y no lo han hecho. Ayer por fin recogí las mieles de mi espera. Fue duro pero mereció la pena.

Me explico. No sé si recordareis aquella entrada que escribí hace ya nueve meses (exactamente nueve meses y cuatro días). Aquella entrada que se llamaba Clubs, en la que relataba mi afición a apuntarme a todo tipo de Clubs y qué cosas había obtenido de ello. En especial hacía referencia a cierta promoción que me hizo bastante gracia.

Pues bien, despedía aquella entrada con la siguiente frase:

Creo que voy a aprovechar este fin de semana para darme de baja de todos mis clubs. Bueno… quizá aguante un poco más 😉

Pues en efecto. Aguanté. Sabía que iba a merecer la pena. Y lo ha hecho. Ayer recibí una llamada de mi tan amado club Carrefour (que a este paso ya me pueden empezar a enviar los cheques de publicidad a mi domicilio que por supuesto ya tienen) para ofrecerme la nueva gran oferta que ha salido directa de sus grandiosas mentes pensantes. Os la cuento en detalle para que captéis su grandiosidad.

Resulta que desde hace ya un tiempo (será indeterminado ya que no conozco la fecha), la empresa Carrefour se adentró en el mundo de los seguros, vendiendo una gran cantidad de paquetes. Podéis verlo aquí (si a alguien le interesa). Pues resulta que en breve van a ofrecer una nuevo paquete de seguros. Todavía no aparece en la web, pero ya han comenzado a ofrecérselo a sus “mejores clientes”. A los que tanto cuidan. A sus socios.

Pues eso. Ayer me llamaron para ofrecerme su nuevo Seguro de Vida. La chica que me llamó estaba muy lanzada, así que cansado ya de luchar contra tele operadores de Jazztel, Orange, Ono, Gas Natural y todas estas empresas que siempre encuentran el peor momento para llamar (quizá cualquier momento es el peor momento), la dejé hablar y que me lanzara todo su ataque promocional. Que gran idea tuve. Después de contarme todas las coberturas que tenía el seguro, el precio tan bajo mensual, la gran suma de dinero que cubriría cualquier accidente laboral que supusiera alguna lesión grave o mi muerte (fue una llamada un tanto tétrica) me preguntó que me parecía. Por supuesto le dije que no estaba interesado (no hay cosa que me dé más yuyu que los seguros de vida) y es el momento que ella estaba esperando para lanzarme su último ataque. Su gran oferta para convencerme: “Para que se lo piense mejor, usted puede apuntarse gratis durante un mes y así comprobar las coberturas”. Un silencio de reflexión por favor.

¡¡¡¡¿¿¿Cómo quieren que pruebe las coberturas de un Seguro de Vida en un mes???!!!! ¿Están locos? ¿Qué quieren diga..? A ver, voy a probar a romperme la columna y así veo cómo se comporta mi seguro… pero solo este mes que luego tengo que pagarlo. Hay que darse prisa… Me dejó a cuadros. Aún sigo en shock. ¿Qué publicista está detrás de esto? ¿A cuántas personas habrán convencido con ello? Es que es de sonados.

Se lo comenté a la chica y después de quedarse un momento callada, se empezó a reír. Eso demuestra que esta gente recita las cosas de memoria. Sin pensarlas. Lo entiendo. Es un trabajo poco apetecible como para encima reflexionar sobre él. La culpa no es de ellas sino de sus jefes y de la gente que supuestamente está ahí para “pensar”.

Por supuesto me he apuntado a la promoción 🙂

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Tengo ganas de escribir esta entrada. Todo surgió ayer en una conversación con un compañero de trabajo. ¿El tema que la motivó? La piratería, el canon digital, la sentencia europea sobre estos temas… Típica conversación de un día de trabajo.

Bueno, creo que si soy capaz de escribir bien esta entrada (os aseguro que me supone un reto) llegaréis al estado mental en el que me encuentro y que no tengo claro cómo definir. Espero que os sorprenda. Por eso, voy a tratar de escribir la entrada en la manera en que se haría el proceso mental para intentar que la idea surja en vuestras cabezas y que esta entrada sea sólo una guía de pensamiento. A ver si lo consigo.

Lo primero puede que para algunos sea innecesario y algo pesado, pero creo que para la mayoría es totalmente necesario para comprender el resto del razonamiento. Necesito enseñaros algo sobre cómo funciona un ordenador y sobre el tratamiento digital de los datos, cualquier tipo de datos.

Los ordenadores trabajan en estados binarios. 1 o 0. Algo puede ser ON u OFF. Vale, esto creo que todos lo sabíais. La cosa es que cuando se trabaja con un ordenador, todo debe convertirse a una representación binaria pues es la que seremos capaces de procesar. Si, Por ello, hay que trabajar en base binaria. Voy a explicar que significa esto.

Nosotros trabajamos en base decimal. Esto quiere decir que nuestros números van del 0 al 9. Si aumentamos una unidad ya estaríamos en las decenas. A 10 decenas pasaríamos a las centenas. Y así sucesivamente. Los ordenadores hacen lo mismo, pero solo trabajan de 0 a 1. Al aumentar una unidad más, ya se pasaría a “sus decenas” (no es un buen nombre) y así sucesivamente. Lo vemos con un par de ejemplos:

Base decimal: 008, 009, 010, 011, 012, …, 098, 099, 100, 101, …
Base binaria: 000, 001, 010, 011, 100, 101, …

Por supuesto, un número binario se corresponde con un número decimal y viceversa. Lo vemos:

Número binario: 100111011 = 1*2^8 + 0*2^7 + 0*2^6 + 1*2^5 + 1*2^4 + 1*2^3 + 0*2^2 + 1*2^1 + 1*2^0 = 256 + 32 + 16 + 8 + 2 + 1 = 315

(* significa multiplicar y ^ elevar)

No sé si se habrá entendido bien este proceso pero hemos visto que el número binario 100111011 es igual al número decimal 315. Si queréis entender un poco mejor esto o directamente entenderlo porque no lo he explicado nada bien, podéis leer la siempre socorrida wikipedia

Seguimos. Una vez que sabemos que los ordenadores sólo trabajan con número binarios, es necesario saber a que nos referimos cuando digo “trabajan”. Me voy a limitar únicamente al tema sobre el que trata esta entrada que son los datos almacenados en nuestro ordenador. Con esto me refiero a documentos de texto, fotos, vídeos, música… estas cosas comunes de todos los días. Pues estas cosas, que cuando nosotros las vemos nos parecen textos, fotos, vídeos o música, para los ordenadores no son más que un conjunto de 1s y 0s, lo que en informática se conocen como bits. Os lo explico un poco mejor.

Parto del ejemplo más sencillo que es el texto. Para un ordenador, cuando trabaja con un texto, cada letra está representada por un número, que por supuesto es binario. Según el tipo de documento que estemos utilizando (si es de word, del bloc de notas, una página web…) cambiará la representación. Pueden ser números más grandes o más pequeños, pero siempre es un número (creo que los más listos ya sabrán por dónde van los tiros de esta entrada, pero sigo).

Vamos a verlo todo con un ejemplo clarificador. Pensemos en la palabra “HOLA”. Si utilizamos la codificación más típica, que utiliza 8 bits para cada letra, vemos que la palabra HOLA, será procesada como:

H = 72 => 01001000
O = 79 => 01001111
L = 76 => 01001100
A = 65 => 01001000

Por lo tanto HOLA = 01001000010011110100110001001000 => 1213156424 en decimal. Podemos ver que cuando trabajamos en el mundo digital, la palabra HOLA equivale unívocamente al número 1213156424 y no a otro.

Ahora pensemos más a lo grande. Un libro. Un libro no es más que un conjunto de palabras ordenadas y por tanto de letras, y por lo tanto de bits. Así que si cogemos todas las letras de un libro, las convertimos en el número binario y ese número lo pasamos a su representación decimal obtendremos un número. El que sea, muy grande seguro, pero un número. Con esto quiero decir que cualquier libro equivale únicamente a un número cuando trabajamos en el mundo digital. Todo lo que el autor ha pensado, todas las horas que ha gastado para crearlo, todo el trabajo, se reduce únicamente a un número. Un número que alguien con mucho tiempo podría haber tecleado aleatoriamente y luego hacer la conversión contraria. Un maldito número. ¿Os imagináis? Escribo un número de chorrecientas cifras, le doy a convertir en letras (hay programas que lo hacen) y me sale el Quijote. ¿O por qué no un libro mucho mejor que aún nadie ha escrito? ¿Por qué no dedicarme a registrar todos los números por si de alguno sale una obra maestra?

Por supuesto, esto que os he explicado sobre los libros, es exactamente igual en otros tipos de datos, como música, fotos o vídeos. Es más complejo el proceso de codificación, pero al final el proceso es el mismo. Vas a obtener un número. Un número mucho más grande (por eso una película ocupa mucho más que una canción que a su vez ocupa más que una foto y mucho más que un libro), pero un solo número. Asusta. Toda obra de arte reproducible en formato digital se reduce a ser únicamente un número. Con esto dejo fuera a la pintura, la danza, la escultura, la arquitectura (aunque los planos sí serían un número) o el teatro (lo mismo ocurre con el libreto).

Cuando piensas en esto, ¿dónde queda el arte? ¿Podrían las máquinas componer una música mejor que la Mozart por el simple hecho de prueba y error, probando con todos los números? ¿Se puede generar una fotografía de la nada que signifique la cosa más bella jamás vista? ¿Todo el proceso de creación de una película, con todas las personas que están involucradas, todos los gastos, material, horas de trabajo, se podría reducir a dar con el número correcto? Desanima un poco. Viéndolo desde este punto, ¿qué es la creación o creatividad? ¿Encontrar el número correcto?

No lo creo. Hay dos cosas que para mí, destrozan esta teoría. Vale, admitimos que una obra = un número, sí o sí. Aquí no hay duda ni refutación. Pero vamos a darle una vuelta y para ello volvamos al ejemplo de HOLA. HOLA = 1213156424. Vale. Pero estamos diciendo que una palabra de 4 letras equivale a un número de 10 cifras. Sólo ese número. Ahora supongamos un libro. Las cifras serían escandalosas. Dar con ese número que suponga la gran obra maestra que estamos buscando podría ser un trabajo mucho más laborioso (en términos de tiempo) que escribir ese libro. Es prácticamente imposible dar con ese número mágico que haga de tí el mejor escritor de la historia. A día de hoy y con las herramientas computacionales existentes no es viable (en un futuro…). Por otro lado, en caso de dar con el número correcto, que sería eso. Sería como un descubrimiento. Como cuando Colón se encontró sin querer con América. No es una creación. No se ha puesto a pensar que quería hacer. Simplemente la encontró ya hecha en ese baúl escondido en el lugar más recóndito del mundo, prácticamente inaccesible. Eso no es arte. Eso no es nada. Por eso el proceso creativo, no sólo es necesario sino que, es el único válido para que el arte exista.

Aunque esto último, abre otro interesante debate. Si se puede encontrar ese número mágico que descubra el gran libro secreto, significa que ese libro ya ha sido escrito. Lo único es que nadie lo ha puesto en palabras entendibles por nosotros. En que lugar deja eso a la creación. Quiero decir, cualquier cosa que escribamos, fotografiemos, compongamos y toquemos o grabemos ya existe. Es uno de los infinitos números que existen. Aquí dejo este punto. Que cada uno desarrolle sus ideas.

Como os dije al principio, no tengo muy claro que pensar acerca de todo esto. Me ha puesto la cabeza del revés y aún no tengo nada claro. Escribo esta entrada con tres motivos. Primero, tratar de aclarar un poco mi cabeza exponiéndolo de forma explicativa (cada vez utilizo más este blog como mi psicólogo personal). Segundo, transmitiros estas ideas, que como poco me parecen muy interesantes. Y por último, tratar de haceros partícipes de este debate y extenderlo un poco en los comentarios, que seguro que tenéis mucho que decir.

Espero que os haya interesado, que os haya hecho pensar y especialmente que haya conseguido explicarlo bien. Un saludo. Yo sigo aquí pensando.

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Hasta en los sitios más insospechados se abren ventanas

Y si es para ver algo así merece la pena asomarse

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