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Archive for the ‘Historias’ Category

!Los motivados! Esa clase de personas que pueden echarle horas y horas a algo sólo por el gusto y placer de hacerlo. Vale que a veces ganan dinero con ello, pero aún así, hay veces que ese dinero no compensa el tiempo y trabajo por sí mismo. Hay algo más. Todos los conocemos y sabemos de qué tipo de personas estoy hablando. Pues lo que vengo a decir aquí en mi privado lugar de Internet es que me apasionan y los respeto mucho. Me cautivan y me puedo pasar horas leyendo y pensando sobre ellos. ¡¡Se podría decir que soy un motivado de los motivados!!

Y ahora os vengo con un ejemplo de esos que hacen que te caigas pa’tras al leerlo. A mi me ha dejado planchado. Antes voy a poner un poco en antecedentes para que nos hagamos una idea de la magnitud de la motivación de esta gente.

El tema del que trataremos hoy son las matemáticas (“jo que rollo!!” dirán muchos). Pero no las Matemáticas así con M mayúscula, sino una parte pequeña pero muuuuuy importante como son las demostraciones matemáticas. Todos sabemos que en las matemáticas se formulan teorías, teoremas e hipótesis que para que tengan su validez es necesario demostrar con un razonamiento lógico-matemático (a veces las mates se escapan de la lógica cierto). Hay teoremas con demostraciones muy facilitas y otros muy complicadas. De hecho son famosos los, aún no demostrados, 7 Problemas del Milenio por los que se paga un millón de dólares al que consiga demostrarlos (si es que las matemáticas sí que molan :D) o uno muy famoso también como era el Último teorema de Fermat que fue resuelto hace poco. Voy a hablar un poco de este último.

Fermat, que aunque no lo pareciera por su foto, era un tipo muy cachondo, le gustaba escribir enunciados de problemas y teoremas en los cantos de los libros. Luego el amigo los demostraba donde tocara. El caso es que en el lomo de su libro Arithmetica de Diofanto escribió su famoso teorema con la siguiente enunciación:

Es imposible descomponer un cubo en dos cubos, un bicuadrado en dos bicuadrados, y en general, una potencia cualquiera, aparte del cuadrado, en dos potencias del mismo exponente. He encontrado una demostración realmente admirable, pero el margen del libro es muy pequeño para ponerla.

Lo malo fue que se murió poco después y esa demostración nunca llegó a la luz. Lo dicho, un cachondo. El caso es que este problema ha estado en la cabeza de los matemáticos años tras años hasta que alguien dio con la solución. Y cuando digo años me refiero a AÑOS. Más de 300 de hecho. En 1995, Andrew Wiles (con algo de ayuda, todo hay que decirlo) consigue demostrar este teorema y lo publica en la revista Annals of Mathematics. Pues la gracia de todo esto (porque sé que hasta ahora, querido lector, permaneces con una cara de seriedad absoluta pensando a ver cuando este tío me hace reír. Sí lo sé) es que esa demostración ocupó nada más y nada menos que 98 páginas. Sí, 98 páginas de pura matemática nada sencilla (evitaré utilizar la palabra compleja por lo que significa, y sí, este es un chiste matemático). Una locura vamos. O lo que viene siendo un motivado de la vida.

Y ahora ya lo encauzo todo, porque esto de Fermat y el motivado Wiles no era más que una presentación. Una presentación del señor que hasta que encuentre a alguien que le pueda superar (en cualquier disciplina) se va a llevar el título, medalla, diploma y mención especial de… ¡¡¡¡Motivado del Universo!!!!

¡¡¡Este señor es Michael Aschbacher!!! ¡¡Bravo!! ¡¡Un aplauso!! … Venga que os digo por qué.

El amigo Michael es un matemático estadounidense que acaba de ganar el premio Premio Rolf Schock de Matemáticas del año 2011, que entrega la Real Academia Sueca de Ciencias, por haber conseguido demostrar del todo el teorema de clasificación de grupos finitos simples (conocido como el “Enormous Theorem”, ya imagináis por donde van los tiros). El caso es que esta demostración ocupa 15000 páginas (aproximadamente). Lo pongo en letra para que no os creais que ha sido un error tipográfico: El amigo Michael se ha currado una demostración matemática de unas QUINCE MIL PÁGINAS. Es cierto que en la demostración han participado más personas (unas 100), pero si este tío no se merece el título de Motivado del Universo, os reto a que me mostréis uno más motivado que él. Me encantará conocerle.

Y con esto acabo. Creo que no se puede decir mucho más. El tema ya está en vuestra cabeza y ahora depende de vosotros el que le deis magnitud al asunto. Yo he tardado varios días en escribir esto hasta que me hice una idea de lo que significaba. Sin más, reitero mi gran pasión por los motivados. ¡¡Larga vida!!

Un saludo a todos!!!

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Preservativos y fe

Hace pocos días El Vaticano filtró parte de una entrevista al Papa que saldrá publicada en forma de libro, en ella el Santo Pontífice admitía el uso del preservativo en determinadas circunstancias.

Viendo las calmadas reacciones de la Iglesia y las aclaraciones que el propio Papa hizo días después, podemos llegar a la sencilla conclusión de que en realidad las declaraciones filtradas fueron escrupulosamente escogidas por el estupendo Ministerio de Publicidad y Comunicación del que dispone El Vaticano que desde luego funciona mucho mejor que el Ministerio de Relaciones Exteriores  en su Dirección General de relaciones con los terrícolas.

Total, que el libro sale a la venta hoy, que es perfecto para las Navidades, que sale traducido en 18 idiomas y que en todos ellos dice mucho menos de lo que se presumía que podía decir. El Vaticano, para restarle peso a la polémica que surgió cuando se conocieron las declaraciones, recordó que las palabras dichas por el Papa en la entrevista son “a título personal, pues no estaba haciendo uso del magisterio en el momento de pronunciarlas”.

Ay, ay, ay, ay, ay! A título personal ehhh, bribón. Pues eso, que a título personal dice Benedicto que las prostitutas (no sus clientes) pueden empezar salvándose por salvar su vida… Supongo que en realidad no quería decir algo así como queridas-putas-traer-vosotras-los-condones-que-no-en-todas-las-farmacias-vaticanas-los-venden.

En España se venden unos 130 millones de condones al año, gracias a Dios tenemos superado con creces lo que este tipo viene a contarnos, el problema es que no es así en el resto del planeta. Fruto del azar hoy se publica el Informe Anual sobre el SIDA/VIH de la ONU.

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Hace ya bastante tiempo escribí una entrada acerca de un hombre indestructible, un hombre que sobrevivió a dos bombas nucleares, las dos únicas bombas nucleares lanzadas contra una población humana. Si no leísteis en su momento podéis hacerlo aqui.
Pues bien. Heme aquí habiendo encontrado a la que sería su réplica perfecta. Señores y señoras, os presento a…

Vesna Vulovic: La mujer indestructible!!!

Vesna Vulovic: "La mujer indestructible"

Mujer que sobrevivió a una caida de más de 10.000 metros.

Os cuento la historia de esta mujer. Vesna era una azafata que trabajaba en un avión DC-9 de la compañía yugoslava JAT. Vesna volaba el día 26 de enero de 1972 de Copenhague a Belgrado junto con 22 pasajeros y 6 tripulantes a bordo. Desgraciadamente, mientras Vesna repartía las comidas en el avión, un terrorista hizo explotar una bomba oculta en el equipaje en mitad del vuelo. Se encontraban a unos 10.160 metros de altura. La bomba partió en dos el avión.

Todo el mundo falleció. Menos ella. Vesna perdió el conocimiento y se precipitó al vacío. Se golpeó contra el suelo en el norte de Bohemia, cerca de la frontera con Alemania y quedó inconsciente con graves lesiones craneales (qué menos). También se fracturó la columna vertebral, las piernas, la pelvis y las costillas. Todo esto ocurrió cerca de la pequeña ciudad de Srbská Kamenice, en la que uno de los vecinos distinguió las piernas de Vesna entre el fuselaje.
Este vecino, tuvo el buen criterio de no mover el cuerpo de Vesna. Tan sólo la cubrió con un abrigo y le abrió las vías respiratorias hasta que llegaron las asistencias sanitarias.

Vesna permaneció en coma durante 3 días. Al despertar sus dos primeras frases fueron: “¿Puedo fumar un cigarrillo?” y “¿Dónde están mis perros y mis gatos?”. Vesna no podía moverse de cintura para abajo, pero en un año consiguió caminar, e incluso se incorporó a un trabajo de oficina.

Esta caída está registrada en el libro Guinness de los records, como no podía ser menos. Podéis leer los detalles de todo esto aqui. Realmente increíble.

Buscando más sobre este tema, me he encontrado con otra de estas investigaciones que tanto me gustan y me dejan perplejo. En este caso se trata del doctor Richard Snyder (os juro que no saqué el nombre del malo de Olimpo de aquí) que ha dedicado la friolera de 50 años de su vida a investigar caídas de personas. Sí, como lo habéis oído. Este tío ha estudiado más 33.000 caídas desde todas las alturas y de todas las variedades, profundizando en lo él llama “tolerancia humana al impacto”. Tócate las narices. Aquí podéis ver toda su obra.

Pues según este señor, para sobrevivir a una caída de más de 300 metros, todo depende de cómo caigas, dónde aterrices y de tu propia condición física. Creo que este hombre ha malgastado su vida. En serio.

Y aquí tenéis uno de sus mejores descubrimientos: tienen más posibilidades de sobrevivir los suicidas o los pacientes psicóticos que las personas normales que caen accidentalmente. Su explicación es que “el acto de saltar puede ser una liberación para él y, a diferencia de la mayoría de nosotros, esa persona puede disfrutar con el salto. Como consecuencia de ello, puede estar físicamente relajado en el momento del impacto, lo cual parece ser, en sí mismo, un criterio importante para sobrevivir a la caída libre. Lo mismo sucede con las personas alcoholizadas: están tan anormalmente relajados que sobreviven mucho mejor a las caídas”. Vaya personaje.

Sigo alucinando con la pasta que se dejan algunas universidades o laboratorios en estudios. ¿Es qué nadie hace un casting a los científicos antes de soltar la pasta? Increíble.

Bueno, antes de dejaros y por finalizar este gran estudio sobre las caídas de las personas, os dejo una lista con 10 recomendaciones en caso de que os caigáis:

1.- Intenta frenarte un poco, maximizando la superficie para crear más rozamiento. (Lo cual puede servirte de poco a menos que te hayas caído de un avión. Hay mucha física en el desafío a la ley de la gravedad.)
2.- Encuentra un buen lugar para caer. Cemento, tejados y superficies (ejem) «inflexibles» son malas. Nieve, agua, vegetación y árboles son menos malos.
3.- Dirige un poco tu caída (en plan supermán, literalmente).
4.- Dobla las rodillas.
5.- Relájate (aunque puede resultar un poco dificilillo)
6.- Cae con los pies por delante.
7.- Y con los tobillos si es posible.
8.- Protégete la cabeza.
9.- Controla la orientación de tu cuerpo. Tras el impacto inicial lo mejor es intentar girar para caer de lado o de espaldas. La idea es distribuir las fuerzas. (Probablemente te rompas todos los huesos, pero la idea es sobrevivir).
10.- Consigue ayuda médica inmediatamente. (Hey, ¡gran idea!)

Gentileza de microsiervos que tradujeron este artículo.

Y acabamos con este vídeo de caídas en general, que siempre tienen su gracia 😉

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Vuelvo a escribir sobre un tema del que me gusta mucho hablar. No, no voy a hablar sobre gente que se tira pedos. No, tampoco sobre el apocalipsis. Esta vez es serio. Voy a hablar de nuevo sobre la creatividad. Es un tema que me apasiona. Relajaos y poneros una música que os guste, porque esta entrada me ha salido un poco larga. Sólo espero que os guste.

Leyendo uno de los muchos blogs que suelo leer (esto es otro tema del que hablaré otro día), me encontré con una serie de artículos de los que me suelen interesar. Voy a tratar de haceros un resumen aquí, ya que creo que los artículos en sí mismos hablaban de demasiadas cosas y yo me quiero centrar en sólo una de ellas que hacía de nexo de unión de todos ellos. Al final de mi entrada os doy las referencias necesarias para que veáis que no me he inventado nada de lo que aquí escribiré y por si queréis profundizar en el tema.

Voy a tratar de hacer una reflexión sobre varios temas que están muy ligados todos ellos. Así, en plan titular, hablaré de la inteligencia, de la creatividad, de los genios, del talento innato, del trabajo para conseguir el éxito.

No es fácil empezar. Si hacemos una encuesta rápida, seguramente más del 90 % de la gente (yo incluido que quede claro) piensa que la inteligencia es una de las características que seguramente posean la mayor parte de las personas que han alcanzado un éxito en su carrera laboral, especialmente en perfiles profesionales de tipo más reflexivo, véase científicos, abogados, periodistas, escritores… Una persona que también pensó lo mismo fue Lewis Terman. Esta persona fue un reconocido psicólogo estadounidense que destacó como un pionero de la psicología cognitiva en el siglo 20 en la Universidad de Stanford. Se hizo famoso porque a principios del siglo XX fue el inventor del Stanford-Binet IQ test, el conocido como el test del coeficiente intelectual. Este test mide la capacidad intelectual de las personas y se basa en pruebas de convergencia: se obliga a revisar una lista de posibilidades y converger en la respuesta correcta. El test de Terman cifra el umbral de la genialidad en 140.

Pues la vida de nuestro amigo Lewis Terman cambió radicalmente cuando justo después de la Segunda Guerra Mundial descubrió a Henry Cowel. Un chico pobre con grandes problemas de adaptación que había estado sin escolarizar desde los 7 años. Trabajaba como portero en la universidad de Stanford, pero abandonaba regularmente su puesto para ir a tocar el piano de la escuela con una maestría increíble. Eso llamó mucho la atención de Terman y decidió hacerle pasar por su test, obteniendo una nota bastante superior a los 140 puntos que diferencian a los genios. Este hecho le hizo pensar a Terman en cuántos genios desconocidos había por el mundo a los cuales nadie les había dado su oportunidad.

Entonces Terman tomó una decisión. Iba a encontrar a todos los chicos como Cowell para encauzar su genio de forma provechosa y socialmente positiva. Un grupo destinado a formar las futuras elites de Estados Unidos, líderes que hicieran avanzar la ciencia, el arte, la política, la educación y la asistencia social en general. Unos intelectuales organizados a los que llamarían los Termitas. Comenzó buscando personalmente a los primeros Termitas y encontró a gente con habilidades increíbles debido a sus grandes capacidades intelectuales. Posteriormente generalizó la búsqueda para hacerla más global ayudado por otros investigadores de toras universidades a lo largo de todo el planeta. El resto de su vida, Terman vigiló a su ejército de superhombres, sometiéndolo a todo tipo de rastreos, pruebas, mediciones y análisis. Todas sus conclusiones las registró en gruesos volúmenes rojos titulados Estudios genéticos del genio.

Todo esto puede parecer razonable. ¿Qué mejor que un grupo de personas intelectualmente superiores en los que delegar los problemas más complejos del mundo? Pero el caso es que Terman se equivocó. Los Termitas fueron un fracaso. Lewis Terman, no había reparado en un pequeño detalle: el CI no es el único factor que determina la genialidad de una persona.

Se han llevado a cabo numerosas investigaciones en una tentativa de determinar cómo el rendimiento de una persona en una prueba de CI se traduce en éxito en la vida real. Y se ha descubierto que la relación entre éxito y CI funciona sólo hasta cierto punto. Una vez se alcanza una puntuación de unos 120, el sumar puntos de CI adicionales no parece repercutir en una ventaja mesurable a la hora de desenvolverse en la vida real. Una persona con un CI de 170 tiene más posibilidades de pensar eficientemente que una persona con un CI de 70. Pero una vez cruzado el umbral de 120, entonces las posibilidades se diluyen. El premio Nobel tiene tantas posibilidades de recaer en un CI de 130 como en un CI de 180.

Un ejemplo que refuerza esta idea la encontramos en la discriminación positiva que existe en algunas universidades, como la de Michigan. Alrededor del 10 % de los estudiantes que se matriculan al año son miembros de una minoría racial, aunque sus notas de acceso no sean tan competentes como el resto de personas (aunque igualmente sean calificaciones brillantes). La Universidad de Michigan decidió hacer un seguimiento de cómo les había ido a estos estudiantes de Derecho después de terminar la carrera. Examinaron todo aquello que pudiera servir como indicativo de éxito en el mundo real. Los resultados indicaron que les iba exactamente igual de bien que al resto de los alumnos. No había diferencias significativas.

Entonces, se puede decir que la inteligencia importa a partir de cierto umbral, pero una vez sobrepasado, una mayor inteligencia no garantiza el éxito en la vida. Una vez asumido esto, es importante analizar cuáles son los factores determinantes una vez superado ese umbral de inteligencia a la hora de ser brillante.

Para realizar este análisis vamos a utilizar lo que se conocen como pruebas de divergencia, en lugar de las pruebas de convergencia que se utilizan en los test de CI. En las pruebas de divergencia no hay una respuesta correcta única. Lo importante es el número y la singularidad de las respuestas dadas. Este tipo de pruebas tratan de medir aspectos como la creatividad. Un ejemplo, escribid todos los usos diferentes que se os ocurran para los siguientes objetos: un ladrillo y una manta.

Esta es la respuesta que dio Florence Hudson, una chica prodigio, con uno de los CI más altos de su escuela:
Ladrillo: Construcción, lanzamiento.
Manta: Proteger del frío, sofocar un fuego, como una hamaca o parihuela improvisada.

Florence sólo es capaz de ofrecer los empleaos más funcionales y comunes de esos objetos. Son respuestas correctas, pero no va más allá.

Ahora veamos la respuesta ofrecida por un tal Poole, de un instituto británico de nivel superior:
Ladrillo: hacer la compra cuando la tienda está cerrada. Ayudar a sostener en pie las casas. Para jugar a la ruleta rusa y mantenerse en forma al mismo tiempo (diez pasos ladrillo en mano, media vuelta y lanzamiento; prohibida toda acción evasiva.) Para poner encima de la manta y que ésta no se caiga de la cama. Para romper botellas de Coca-Cola vacías. O llenas.
Manta: Para tapar una cama. Para practicar sexo ilícito en el campo. Como tienda de campaña. Para hacer señales de humo. Como vela para un barco, carro o trineo. Como sustituto de una toalla. Como blanco de tiro para miopes. Como salvavidas para gente que salta de rascacielos en llamas.

Esta fue la razón que hizo que el proyecto de los Termitas fracasara. Los Termitas eran robots que estaban muy bien valorados a la hora de cumplir su programa robot. Pensaban de una manera lógica casi perfecta, pero no eran capaces de enfrentarse de la manera necesaria a problemas en los que la imaginación era una pieza clave. Problemas que te encuentras cuando tu objetivo es encontrar la solución a los problemas de la raza humana. ¿Quién creéis que tiene más posibilidades de hacer el tipo de trabajo brillante e imaginativo que gana premios Nobel? Los Termitas no conseguían salirse de la raya a la hora de buscar soluciones y por ello no eran capaces de encontrarlas.

De todas formas, por conocer la historia completa, hay que decir que a los Termitas no les fue nada mal. Sus niveles de vida tendieron a ser altos, aunque nada extraordinarios, a pesar de ser genios exhaustivamente seleccionados. Sus carreras profesionales fueron bastante normales, aunque algunos fracasaron en ellas. Más o menos como cualquier otro ser humano que obtiene una alta educación.

En una crítica devastadora, el sociólogo Pitirim Sorokin demostró en cierta ocasión que, si Terman se hubiera limitado a elegir al azar un grupo de niños con entornos familiares parecidos a los de los Termitas (absteniéndose por completo de calcular su cociente intelectual), habría reunido un grupo autor de logros casi equivalentes a los de su grupo minuciosamente seleccionado de genios.

De todas formas, abandonemos a Terman y sus Termitas porque esto aún no ha acabado. Sigo relacionando temas y artículos y ahora os quiero hablar de otra cosa pero que está muy relacionada. Prácticamente todos asociamos el éxito de una persona a una mezcla de trabajo duro y un especial don. Ahora lo que quedaría por ver es cuanta importancia tiene ese trabajo dura y cuanto ese talento innato a la hora de sobresalir en alguna actividad. ¿Y si fuera verdad aquello de que cualquier trabajo es un 1 % de talento o suerte y un 99 % de transpiración?

Es evidente que el talento innato existe. No podemos obviar que las personas nacen con distintas características y habilidades naturales. Sin embargo, cada vez más experimentos psicológicos confirman que importa menos de lo que pensábamos el talento innato que el nivel de preparación.

Uno de los estudios más famosos al respecto es el que llevó a cabo a principios de 1990 el psicólogo K. Anders Ericsson y dos de sus colegas en la elitista Academia de Música de Berlín. Allí dividieron a los violinistas en tres grupos:
Grupo 1: las estrellas, los que tenían más potencial para ser músicos de talla.
Grupo 2: los que eran juzgados por sus profesores como simplemente buenos.
Grupo 3: los estudiantes que tenían escasas posibilidades de acabar dedicándose profesionalmente a la música.

A todos los estudiantes se les había preguntado cuántas horas habían practicado aproximadamente con su violín desde la primera vez que tomaron uno. En los tres grupos la respuesta fue parecida: todos empezaron a tocar alrededor de los 5 años de edad, y todos practicaban unas 2 o 3 horas semanales. Las diferencias en cambio comenzaron a surgir al hablar de sus prácticas a partir de los 8 años de edad. Los estudiantes del Grupo 1 respondieron que a esa edad duplicaron las horas de prácticas. A los 16 años, ya practicaban 14 horas semanales. A los 20 años era posible que algunos ya practicaran unas 30 horas semanales. Más o menos, todas las horas de práctica sumarían unas 10.000 horas. Ninguno que practicara menos podía colarse allí, y viceversa. Los miembros del Grupo 2 sumaban como máximo 8.000 horas. El Grupo 3, apenas 4.000 horas.

Esos resultados eran demasiado precisos para resultar ciertos. ¿Todo se reducía al número de horas invertidas por los estudiantes? Para asegurarse de que no habían asistido a una especie de casualidad, repitieron el mismo tipo de experimento con una clase de pianistas. Se repitió exactamente el mismo resultado. El patrón era idéntico. Los pianistas más sobresalientes siempre habían sumado al menos 10.000 horas de prácticas en toda su vida.

Este resultado era del todo contra intuitivo. Ericsson no encontró músicos natos, esa clase de músicos que parecen nacer con el don de tocar brillantemente, como si lo llevaran escrito en los genes. Ericsson concluyó que una vez que se demuestra cierta capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue al intérprete virtuoso de otro mediocre es el esfuerzo que cada uno dedica a practicar. Los músicos que están en la cumbre no trabajan un poco más, trabajan muchísimo más que el resto. No hay otro secreto.

El neurólogo Daniel Levitin lo expresa así en su libro El cerebro y la música:
“La imagen que surge de tales estudios es que se requieren diez mil horas de práctica para alcanzar el nivel de dominio propio de un experto de categoría mundial, en el campo que fuere. Estudio tras estudio, trátese de compositores, jugadores de baloncesto, escritores de ficción, patinadores sobre hielo, concertistas de piano, jugadores de ajedrez, delincuentes de altos vuelos o de lo que sea, este número se repite una y otra vez. Desde luego, esto no explica por qué algunas personas aprovechan mejor sus sesiones prácticas que otras. Pero nadie ha encontrado aún un caso en el que se lograra verdadera maestría de categoría mundial en menos tiempo. Parece que el cerebro necesita todo ese tiempo para asimilar cuanto necesita conocer para alcanzar un dominio verdadero.”

Ahora haciendo unas pequeñas matemáticas podemos comprobar que esas 10.000 horas que necesita el cerebro para, gracias a su plasticidad, volverse especialmente diestro en alguna actividad, equivalen aproximadamente a unos 10 años.

Por supuesto, nadie te garantiza el éxito en una actividad una vez logrado el talento. Uno puede estar 20 años escribiendo 10 horas al día y ser rechazado sistemáticamente por todas las editoriales del mundo. Porque lo que finalmente distingue una carrera de éxito de otras muchas carreras suele ser normalmente una combinación de oportunidades extraordinarias y suerte. Pero ello no invalida que, neurológicamente, 10.000 horas de práctica, 10 años de tesón e ilusión, es el mínimo requerido para que una persona alcance la excelencia en la realización de una tarea compleja.

Y hasta aquí llega mi post de divulgación científica de esta semana. No sé, me pareció muy interesante todo esto. Resumiendo un poco. Para triunfar en una actividad es necesaria tanto la inteligencia como un talento natural, pero que una vez sobrepasados unos umbrales de estas características, cobran mucha más importancia otras como la creatividad del individuo a la hora de solventar los problemas u obstáculos y muy especialmente el trabajo dedicado a la actividad. Alguien muy listo y talentoso no conseguirá triunfar si se queda solo en eso. Posiblemente parta con cierta ventaja sobre otro individuo, pero al final tendrá que trabajar muy duro para conseguir sus objetivos.

Espero que no se os haya hecho muy duro de leer y que os haya gustado. Un saludo.

Fuentes: Genciencia, El cerebro y la música de Daniel Levitin y Fueras de serie de Malcom Gladwell

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Yo no es que quiera ver señales donde no las hay, es que realmente las hay. El 2012 se aproxima y las señales de que estamos ante el final de algo cada vez son más claras. Si nuestro invitado Guille ya nos habló de su teoría sobre el final del mundo, mi compañero Carlos nos avisó de las posibilidades de un mundo en el que no haya sexo para reproducirnos y yo ya os hablé de las consecuencias del terremoto de Chile y el silencio de la comunidad científica porque algo gordo estaba ocurriendo, ahora tengo la confirmación de que no solo es algo grande, sino que se trata de algo satánico.

Como habéis oído, el demonio está haciendo su aparición en nuestro mundo y a falta de una prueba que lo demuestre, esta vez os traigo dos. Y no sé por cual empezar porque cada una da más miedo que la anterior. Creo que lo decidiré como decido muchas (quizá demasiadas) cosas. Lanzando una moneda.
Ha salido cruz y eso significa que os tengo que presentar primero a Zhang Ruifang. Se trata de una señora de 101 años del pequeño pueblo de Linlou, en la provincia china de Henan. Esta señora, a edad tan avanzada se ha convertido en una emisaria del demonio. ¿Cómo lo sé? Sólo hay que ver su foto:

Sí amigos. A esta anciana le ha crecido un cuerno en un lado de la frente. Y si os fijáis bien, le está creciendo otro al otro lado. Dentro de poco esta señora va a tener la apariencia de un auténtico demonio (solo le faltará el rabo y estar vestida de rojo). Pero ¿y si ya lo es? Puede ser que esta anciana esté predestinada a hacer el mal allá por donde vaya. El mal personificado. No sé si habrá sido siempre así o el mal despertó en ella cuando le comenzaron a salir los cuernos. Pero yo tengo claro que me hace ser feliz el hecho de vivir a más de 5000 kms de esta “encantadora” ancianita china.

Esto ya de por sí daría bastante miedo, pero es que como ya os avisé, la cosa no acaba aquí. Tengo otra prueba del advenimiento del mal a la Tierra. De la llegada del demonio. Y esta es audiovisual. Preparaos. Allá va:

Sí señores, esto es lo más parecido a las trompetas del apocalipsis que oiremos jamás. Este señor que parece un muñeco de plástico se trata de Eduard Khil, un barítono ruso ya retirado. Hasta ahí bien, pero… ¿por qué no tiene cejas ni expresión facial? Hacía mucho tiempo que no pasaba tanto miedo viendo un video del youtube (otra cosa que podría ser el fin de todo). Eso sí, además de miedo, este vídeo genera una adicción total. Tener cuidado, es otro de sus poderes maléficos.

Pues si con todo esto no estáis ya convencidos de que el mal y el fin están próximos, es que estáis en el bando contrario y también queréis ocultarlo. Pues que sepáis que aunque esté postrado en una cama con mi pierna rota, seguiré sacando a la luz todas las conspiraciones malignas que encuentre. No me taparan la boca.

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Problablemente muchos no me conozcais y otros sólo sabéis de mi que soy esa persona que de vez en cuando cuelga una foto en el blog. Lo de colgar fotos tiene un sentido y es que creo que me expreso mejor a través de las fotos que con las palabras, y creo que todos vosotros pensaréis lo mismo cuando acabéis de leer este post. Y os preguntaréis por que hoy he decidio escribir? Pues la verdad que no tengo una respuesta concreta, creo que me lo tomo como una especie de acto de valentía: por fin me atrevo a escribir.

Y debo confesar que escribir después de que Dupla haya hecho un post es aún más díficil, la presión es muy grande. Pues como os iba diciendo me expreso mejor con las fotos;  las imágenes son capaces de transmitir mis estados de animo de una forma asombrosa. No tienen que ser necesariamente fotos que he hecho ese día, simplemente llego a casa me dio una vuelta por mis carpetas de fotos que acumulan miles y miles de imagenes y una de ellas capta mi atención, y esa describe mi dia. Las imágenes guardan recuerdos, esconden  nuestros mejores momentos. Cada uno ve algo distinto en las fotografías, no todo el mundo percibe lo mismo. 

Yo puedo encontrar en mis fotos ese sentimiento maravilloso que tuve cuando tenía cinco años y cogi mi primera raqueta de tenis y consegí darle a una pelota porque alli estaba mi orgulloso padre para darle a un botón y guardar el momento para toda la eternidad; también puedo encontrar en una foto el sabor de aquella tarta de chocolate con galletas maria que me hacía mi madre en mis cumpleaños y el olor a cera cuando soplaba las velas.  Mis fotos me hacen recordar mis mejores momentos con mis amigos, los viajes, las risas  (y un poquito de miedo también) en un paseo  en la oscuridad por una playa portuguesa, el cansancio despues de visitar mil y una iglesias en Roma, las sonrisas (y también el cabreo) cuando alguien se olvida puesta una llave por dentro en una casa perdida en Extremadura, y mil instántes e historias más que se reproducen en mi cabeza cada vez que veo una foto.

Las fotografías siempre esconden momentos felices…nunca sacamos la cámara en un instante triste de nuestra vida y por eso, siempre que quiero recordar que es lo que he vivido abro mi carpeta de fotos y me paso un ratito recreandome (como decía Fernando Aramburu hace poco en una entrevista) con mi coleccionismo de buenos momentos.

Espero no haberos aburrido mucho y creo que este será mi único acto de valentía….y volveré a mis fotos

Un saludo a todos

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Ayer me ocurrió una cosa curiosa. Iba caminando por la avenida Complutense desde la Escuela de Teleco hasta el metro de Ciudad Universitaria. Es un camino que me gusta mucho hacer porque suele ser uno de los paseos que más me inspiran. La mayoría de las ideas que se me ocurren suelen ser mientras ando por esa calle. No se por qué pero me ocurre. Suelo ir escuchando música pero ayer iba sólo con mis pensamientos. Cuando estaba ya cerca del metro me ocurrió la “cosa curiosa”.

Se me acercaron para preguntarme algo dos chinas con cara de estar muy perdidas. Automáticamente pensé que me iban a preguntar por una dirección o algo así, así que me predispuse para dar una explicación y me preparé para entender bien su pregunta, ya que muchas veces las personas perdidas no formulan bien sus cuestiones. En ese momento una de las chinas me preguntó: “¿Eres cristiano?”.

Pues lo que me pasó es que no supe qué contestar. De primeras fui a contestar que sí, pero luego algo en mi cabeza me impidió pronunciar esa sílaba. Tampoco dije que no. De hecho mi respuesta fue un balbuceo constante de unos segundos. Me quedé en blanco. Fue algo que nunca me había pasado. Ni siquiera se me ocurrió un chiste como podría haber sido “se que me parezco a él, pero no, no soy CR9″. Nada. Ninguna palabra salía de mi boca. No creo que esto fuera achacable al hecho de verme sorprendido por la pregunta de la china o porque su pregunta me pareciera más indiscreta de lo esperado. No. Creo que mi bloqueo mental proviene de algo más profundo. De una duda interior en mi cabeza. ¿En qué creo? ¿Soy creyente? ¿Soy seguidor de alguna religión?

A ver, yo he sido criado en una cultura (la española) con una fuerte tradición cristiana (católica de hecho), pero yo nunca he sido educado en esa religión. De hecho, he sido educado en el ateísmo más feroz. Tengo claro que no creo en ninguno de los dogmas de la Iglesia. Tengo claro que la Biblia para mí es el libro de (ciencia) ficción más vendido de la historia. Pero no tengo tan claro el hecho de que no crea en nada. Mi formación científica hace que me sea muy complicado creer en ciertas cosas, pero mi condición de humano y de Ser pequeño en el Universo me hace cuestionarme la existencia de otros seres más poderosos que yo, en un sentido de poder más metafísico que literal. Puedes llamar a estos seres dioses, extraterrestres, energías o X. Llámalo como te de la gana, pero siempre he creído en la existencia de algún ser superior.

Así soy yo y en esta cadena de pensamientos me encontraba mientras mi boca solo expresaba balbuceos inconexos. No es fácil contar todo esto en una sencilla repuesta. Por suerte, la china vio que estaba pasando un mal rato y me atacó con una segunda pregunta que me fue mucho más sencillo contestar y que me sacó de mi estado de bloqueo mental. Esa pregunta fue: “¿Estás interesado en estudiar la Biblia en profundidad?”. Respuesta sencilla NO. Las chinas muy amables siguieron su camino y yo el mío.

No sé, me pareció interesante alargar este proceso mental y escribir con ello una entrada. No sé si os lo habrá parecido a vosotros. Si os parecido interesante, os propongo extender este debate de las creencias en los comentarios. Un saludo a todos.

PD: cuidado con las chinas religiosas que están por Ciudad Universitaria. Os pueden atrapar si estáis desprevenidos.

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