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Posts Tagged ‘clubs’

Sabía que merecía la pena seguir un poco más. Sabía que algo iba a sacar de ello. Aunque fuera inspiración para una nueva entrada. Algo. No me podían defraudar. Y no lo han hecho. Ayer por fin recogí las mieles de mi espera. Fue duro pero mereció la pena.

Me explico. No sé si recordareis aquella entrada que escribí hace ya nueve meses (exactamente nueve meses y cuatro días). Aquella entrada que se llamaba Clubs, en la que relataba mi afición a apuntarme a todo tipo de Clubs y qué cosas había obtenido de ello. En especial hacía referencia a cierta promoción que me hizo bastante gracia.

Pues bien, despedía aquella entrada con la siguiente frase:

Creo que voy a aprovechar este fin de semana para darme de baja de todos mis clubs. Bueno… quizá aguante un poco más 😉

Pues en efecto. Aguanté. Sabía que iba a merecer la pena. Y lo ha hecho. Ayer recibí una llamada de mi tan amado club Carrefour (que a este paso ya me pueden empezar a enviar los cheques de publicidad a mi domicilio que por supuesto ya tienen) para ofrecerme la nueva gran oferta que ha salido directa de sus grandiosas mentes pensantes. Os la cuento en detalle para que captéis su grandiosidad.

Resulta que desde hace ya un tiempo (será indeterminado ya que no conozco la fecha), la empresa Carrefour se adentró en el mundo de los seguros, vendiendo una gran cantidad de paquetes. Podéis verlo aquí (si a alguien le interesa). Pues resulta que en breve van a ofrecer una nuevo paquete de seguros. Todavía no aparece en la web, pero ya han comenzado a ofrecérselo a sus “mejores clientes”. A los que tanto cuidan. A sus socios.

Pues eso. Ayer me llamaron para ofrecerme su nuevo Seguro de Vida. La chica que me llamó estaba muy lanzada, así que cansado ya de luchar contra tele operadores de Jazztel, Orange, Ono, Gas Natural y todas estas empresas que siempre encuentran el peor momento para llamar (quizá cualquier momento es el peor momento), la dejé hablar y que me lanzara todo su ataque promocional. Que gran idea tuve. Después de contarme todas las coberturas que tenía el seguro, el precio tan bajo mensual, la gran suma de dinero que cubriría cualquier accidente laboral que supusiera alguna lesión grave o mi muerte (fue una llamada un tanto tétrica) me preguntó que me parecía. Por supuesto le dije que no estaba interesado (no hay cosa que me dé más yuyu que los seguros de vida) y es el momento que ella estaba esperando para lanzarme su último ataque. Su gran oferta para convencerme: “Para que se lo piense mejor, usted puede apuntarse gratis durante un mes y así comprobar las coberturas”. Un silencio de reflexión por favor.

¡¡¡¡¿¿¿Cómo quieren que pruebe las coberturas de un Seguro de Vida en un mes???!!!! ¿Están locos? ¿Qué quieren diga..? A ver, voy a probar a romperme la columna y así veo cómo se comporta mi seguro… pero solo este mes que luego tengo que pagarlo. Hay que darse prisa… Me dejó a cuadros. Aún sigo en shock. ¿Qué publicista está detrás de esto? ¿A cuántas personas habrán convencido con ello? Es que es de sonados.

Se lo comenté a la chica y después de quedarse un momento callada, se empezó a reír. Eso demuestra que esta gente recita las cosas de memoria. Sin pensarlas. Lo entiendo. Es un trabajo poco apetecible como para encima reflexionar sobre él. La culpa no es de ellas sino de sus jefes y de la gente que supuestamente está ahí para “pensar”.

Por supuesto me he apuntado a la promoción 🙂

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Es hora de confesar otra de mis aficiones secretas. Me encanta apuntarme a clubs. Ya está, ya lo dije. Si alguien quiere convencerme de hacer cualquier cosa, tiene que disfrazarla con la palabra club por delante. Lo haré siempre que me dejen apuntarme con un largo formulario y me den a cambio un maravilloso carnet de pertenencia. Si además ese formulario tiene varios puntos donde dice “Firme aquí” ya me tienen enamorado.

No se muy bien de donde procede esta afición, ni cuando surgió en mí, pero tengo muchos ejemplos a lo largo de mi vida. Son clubs a los que me apunté y que realmente no eran nada, solo una excusa para mandarme publicidad a casa. Pero yo era (y soy) feliz con ello. Ejemplos que van desde el ya fallecido Club Megatrix hasta el muy pretigioso Club Vips. Estos tíos tienen hasta varios niveles de socios (lo que daría por una tarjeta Vips platino). Por supuesto también estuve apuntado al club de música de mi universidad. Todos ellos muy poco útiles la verdad. De hecho, creo que el único club del que he sacado algo en provecho (y esto sería muy discutible, ya que gracias a ese club me convertí en el friki que soy actualmente) es el videoclub de mi barrio. Las horas que podía pasar allí cuando era pequeño mirando todas las pelis que había son incontables.

Si tuviera que explicar la procedencia de esta afición, señalaría dos factores. Por un lado la pertenencia a algo. Me encanta saber que estoy en un sitio rodeado de gente con algún rasgo similar a mí. Normalmente esto es lo que indica un club. Una afición común. Es cierto que esto se ha pervertido mucho en los últimos días. Como dije antes, a día de hoy, un club solo sirve para que te llenen de publicidad de algo que supuestamente te gusta y que por lo tanto estarás dispuesto a comprar. Hay honrosas excepciones, pero pocas.

Por otro lado, un club también tiene un punto de elitista. De formar parte de algo de lo que no todo el mundo pueda formar parte. Esto, no sé muy bien por qué, pero me desata un sentimiento muy arraigado en mí que también me gusta. En el fondo sé que no soy más que un snob pijo con aires de grandeza. Lo sé y me avergüenzo de ello, pero de vez en cuando sale a la luz, como en este caso. Hay que volver a indicar que esta idea del elitismo se basa más en el concepto clásico de la palabra club que en su acepción actual, en la que lo único que separa a un socio de un club a alguien que no lo es, es el haber rellenado un formulario muy largo (seña de identidad de cualquier club que se precie) y en algunos casos pagar una cuota.

Y ahora llega la gran pregunta. ¿Para qué he contado todo este rollo anterior? Pues amigos, lo he contado para poder deciros que por fin, después de tantos años, ha llegado la recompensa de pertenecer a un club. Ese momento que yo sabía llegaría tarde o temprano (ha sido más bien tarde). El club que me ha dado esta gran alegría ha sido uno de los que menos me esperaba que me la fuera a dar dentro de mi gran cartera de club a los que pertenezco. El afortunado ha sido el grandioso “Club Carrefour”. ¿Quién me iba a decir a mi que cuando la cajera me ofreció apuntarme, con ese formulario en la mano y una sonrisa diabólica, iba a cambiar mi vida? Pero sí amigos, lo hizo. Y de qué manera.

Ayer me llegó una carta que conteía, entre muchas más cosas, esto:

20% dto. en CARNICERIA (excepto en carnes y huevos)

Grandioso ¿verdad? ¿No es la mejor promoción que habéis visto en vuestras vidas? En efecto, es un ticket descuento de la carnicería que no es aplicable para comprar carne (ni huevos). ¿Qué podemos comprar con este ticket? Ah! ¿Quién sabe? Yo veo que claramente es una herramienta para favorecer nuestra imaginación, que la tenemos muy poco entrenada. Gracias señor Carrefour. Os pido a todos, por favor, un gran aplauso para ese gran pensador al que se le ocurrió esta oferta. En serio, hay que ser un auténtico genio para ello (y tener un par de huevos bien grandes también).

Creo que voy a aprovechar este fin de semana para darme de baja de todos mis clubs. Bueno… quizá aguante un poco más 😉 Venga, ¡a cuidarse!

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