Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Personal’

Cuarto de invitados

¿Dos entradas en un día? ¿Y del mismo autor? ¿Pero y esto? ¿A qué se debe?

Entiendo que el lector asiduo a este blog se haga estas preguntas. Conociendo nuestra frecuencia de publicación, es muy raro que publiquemos dos entradas en un día (alguna vez lo hemos hecho), pero aún es más raro que el mismo autor doble esfuerzos. Pero esto responde a algo muy importante.

Hace ya mucho tiempo que los habitantes de esta Casa De Cosas estábamos preparando una reforma para poder recibir invitados en nuestra casa. La idea es que algunas personas que nos lo han pedido, y otras a las que se lo pediremos, nos dejen un poquito de ellos en nuestra casa. Que estén un tiempo en el nuevo cuarto de invitados que queremos estrenar. Así además, se notará menos que nuestra casa se empieza a deshabitar un poco (parece que alguno se haya ido de erasmus o algo así).

Pues eso, que dentro de poco veréis entradas de otros autores invitados. Espero que os gusten. A mí seguro que me encantan.

Si alguien más quiere ser un invitado, el lugar para pedirlo son los comentarios de esta entrada.

Un saludo. Os esperamos con los brazos abiertos.

Anuncios

Read Full Post »

Buenas. Acabó el verano y con ello volvió el otoño. Otra vez. Otro año. Y como siempre que ocurre esto, aparece en mi cabeza un pensamiento constante. Debo aprovechar para ponerme en forma. Es un pensamiento muy pesado. Lo es porque tiene toda la razón del mundo, pero no me gusta que me lo digan. Me pasa siempre. Me veo delante del espejo evaluándome a mi mismo físicamente. Y no suelo sacar mucha nota. Echo una carrera (por lo que sea) y mi cuerpo me pide vacaciones. Ante esta situación, un listillo que anda por mi cabeza dice… ¿Por qué no aprovechas ahora que tienes tiempo para ponerte en forma? Y yo le respondo como lo haría nuestro Rey. Pero ese listillo tiene razón.

Al final siempre me acabo auto convenciendo y decido hacer algo. Este es el momento en el que me suelo bajar a jugar al baloncesto con una pequeña frecuencia o incluso algún año me apunto a un equipo (como este año). Es el momento en el que alguna vez me ha dado por bajar a correr a la calle (cosa que no suele durar mucho tiempo). Es el momento en el que me da por ponerme a subir y bajar a la calle por las escaleras (esto dura un poco más pero tampoco es eterno).

Total, algo hago, pero a la vista de lo que pasa cada año es completamente insuficiente. Hay que tener en cuenta que mi trabajo diario consiste en sentarme en una silla (bastante cómoda) y no levantar la vista del ordenador hasta que me voy. Son más de 7 horas sentado. Más las que paso luego en casa, son claramente demasiadas. Así que el poco deporte que realizo no me vale. Sí ayuda pero no detiene mi degeneración.

Así que este año he pensado en dar un paso más. Me estoy planteando apuntarme a un gimnasio. No con la idea de matarme a levantar pesas (eso no va conmigo), pero sí para hacer algo más de deporte aeróbico de una manera más reglamentada. Esto no me ha surgido solo. Todo viene de que un amigo me lo ha propuesto para no ir solo. Y la idea me convence. Creo que puede ser una auténtica experiencia. A lo mejor me acaba encantando y me vuelvo un vigoréxico. A lo mejor me obsesiono tanto con el deporte que dejo de pensar en otras cosas. A lo mejor llega un día que de tanto deporte me acabo pareciendo a algo como esto:

Futuro Duplá

Futuro Duplá

A lo mejor todo lo que he escrito era una excusa para poner esta foto que me ha parecido de lo más asqueroso que he visto en mucho tiempo. A lo mejor.

Un saludo gente.

Read Full Post »

Hace ya tres meses. Bueno, incluso, algo más de tres meses. Y aún no se porqué, no encuentro la respuesta… Déjenme que les cuente.

Resulta que llevo un tiempo escuchando a la gente de mi alrededor ciertos comentarios que no entiendo, me dicen que no cuelgo nada en el blog, que no hago entradas, que tampoco dejo comentarios, vamos, vienen a decirme que lo he abandonado. Yo, de veras, no lo siento así.

Cada semana desde hace tres meses, e igual que ahora, me siento delante de mi ordenador y comienzo a golpear insistente y concienzudamente las letras del teclado que tengo delante. La pantalla, mientras, refleja a la perfección lo que voy punteando.

Si señores, esto lo he hecho todas las semanas desde aquella entrada en el blog sobre mi vida en bruselas, pero desde entonces, y cada vez que he vuelto a comenzar una sesión de escritura mi mente empieza a nublarse, y esto que escribo a continuación es lo único que logro recordar.

Creo que lo primero que me ocurre es una falta de coordinación, si eso es, mi mente, algo nublada, no es capaz de enviar a mis dedos entumecidos la señal correcta que terminaría por hacer que pulsara la tecla elegida, así, de repente las palabras que escribo se vuelven palabros ininteligibles, las consecuciones de caracteres dejan de tener un significado, hispánico al menos, y los intentos que hago por corregir los errores que cometo dejan de tener tener sentido, no hay nada que pueda hacer, y sin más pierdo la consciencia y desfallezco…

Esto, tiene lo mismo de triste que de cierto, cuando recupero el sentido suelo estar tirado en el suelo, nadie me ha socorrido, cierta humedad en la mejilla me indica que he babeado. No puedo saber con exactitud cuanto tiempo he pasado así, sin embargo, el surco de babas que empieza a ennegrecer la madera del parquet indica que ya llevo unas cuantas horas. Normalmente no soy capaz de levantarme al instante, suelo tener el cuerpo rígido y frío, y las tiritonas son frecuentes cuando hago los primeros intentos de incorporarme antes de descubrir que debo frotarme fuerte las piernas para que ganen temperatura y reaccionen.

Cuando los dedos dejan de parecer artríticos, y vuelven a moverse de un modo más o menos grácil fijo mi atención en el ordenador. ¿Qué queda de lo escrito?. ¿Qué queda aprovechable?. Normalmente nada, todo ha desaparecido, y yo apenas logro acordarme de que intentaba transmitir, de modo que apago el ordenador y trato de descansar mis doloridos miembros.

Esto es lo que me ha pasado desde hace tres meses, no me atrevía a contarlo por miedo a que nadie me creyera, pero ahora, una vez que he conseguido terminar de contarlo soy feliz, me he armado de valor, me he sentado delante del teclado, y a pesar del terror que últimamente me infundía he sido capaz de escribir todo esto sin que vuelvan los desmayos. Creo que ya lo he superado, ahora puedo decir: ¡¡hasta la próxima semana!!

Read Full Post »