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Posts Tagged ‘universidad’

Ocurre que a veces, en según que lugares o ambientes te encuentres, estás con gente con la que no tienes mucho o nada que hablar. Gente con la que simplemente compartes un espacio y un tiempo de tu y sus vidas. Ejemplos hay muchos, pero actualmente el que me viene más rápido a la cabeza son los compañeros de trabajo. Es gente con la que tienes que convivir un largo tiempo pero que o bien te aportan poco o directamente nada (por supuesto hay enormes excepciones a esto, hay compañeros que hacen que el ir a trabajar merezca la pena).

El caso es que el pasar tanto tiempo con esta gente hace que irremediablemente exista una conversación. Mientras estás trabajando puedes abstraerte y pensar solo en tu trabajo (a mi esto se me hace complicado pero entiendo que haya gente que pueda), pero durante los necesarios descansos (dudo que nadie pueda trabajar más de 5 horas seguidas sin descansar) delante de un café o comiendo, se hace imposible el no hablar. Entonces es cuando se produce algo muy curioso. Como ya hemos dicho, es gente con la que compartes poco o nada, pero de repente surge un tema de conversación. El tema de conversación. Algo que os conecta a todos o a un grupo de personas, y la conversación surge sola. Esto está muy bien el día que lo descubres. Está muy bien los siguientes próximos días, ya que el tema da para más de una charla. Pero ahí viene el problema. El tema no da para muchas charlas más, pero es necesario tener más conversaciones, por lo que se sigue explotando y explotando el tema cuando, claramente, el tema ha dado todo lo que podía dar de sí.

En este momento es cuando llegamos a lo que he llamado la charla infinita. Un día tras otro, hablas de lo mismo con la misma gente. Escuchas los mismos comentarios. Surgen las mismas risas con los mismos chascarrillos. Toda la charla es como una especie de guión que ya todos conocen y que dura exactamente la media hora del café o la hora de la comida. Muchas veces es desesperante, pero lo peor de todo es que parece que a nadie le importa. Todos están cómodos porque al fin se ha encontrado un tema que da para hablar sin preocupaciones. Nadie intenta cambiar de tema o salirse del guión. Parece que un día tras otro, todo está preestablecido. Pero he de reconocer que hace esos momentos más sencillos. No tienes que pensar nada, sólo soltar el rollo de todos los días y dejar que el tiempo pase. Como ya dije es la charla infinita. Imposible escapar de ella.

Hay una variante que consiste en las charlas cíclicas. Consiste en cuando el grupo tiene más de un tema, más o menos unos cinco. Según la época del año se habla de uno o de otro. No se mezclan en la misma conversación, sino que tras unos meses de estar dale que dale con un tema se cambia y parece que todo es nuevo. El problema es cuando ya has vivido más de un ciclo.

No se si hay alguna solución a la charla infinita. Yo como mucho desconecto y aunque esté presente durante la charla, mi cabeza está pensando en cosas como escribir esta entrada en cuanto vuelva a mi puesto de trabajo. Espero que vosotros, amados lectores, no sufráis mucho este problema. Y si lo sufrís, que tratéis de luchar contra él. ¡¡Luchemos por tener conversaciones entretenidas!!

Por si acaso alguien no ha caído en la cuenta de las charlas infinitas que ha sufrido a lo largo de su vida, les daré algunos ejemplos que seguro que reconocen rápidamente. Hablar de los exámenes de la carrera con compañeros de universidad, comentar acerca del jefe con compañeros de trabajo, criticar asiduamente la calidad de la comida de una cafetería… Y aunque se sale un poco de la definición, yo sin duda también incluiría en el grupo de las charlas infinitas las discusiones políticas o deportivas.

Estén atentos, si no tienen cuidado pueden caer en una charla infinita en cualquier momento. Le he avisado.

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Hoy ha cambiado todo. Hoy sí que he dejado atrás una etapa y no me gusta. Hoy he comprendido que ya no soy un universitario. Que ya se acabó el estudiar, que ahora solo toca trabajar. Escribo esto sentado en mi nuevo puesto de trabajo y pensando en lo que hecho de menos estar por la Universidad, el ver a toda la gente de allí y pasar horas muertas sin hacer nada más que reírme. Porque seamos sinceros. En la Universidad se supone que se trabaja, de hecho hasta te pagan por trabajar, pero no se trabaja. Se pasa el rato. Según que días mejor o peor, pero no es un trabajo. Hoy me he dado cuenta que a partir de ahora las horas que pase en el trabajo serán realmente de trabajo. A partir de hoy mi compañero es un ordenador con el que debo de pasar demasiado tiempo. Suerte que por lo menos puedo desahogarme escribiendo cosas como esta.

Miro mi futuro próximo y no me veo en él. No me veo trabajando aquí. No me veo trabajando. Ahora más que nunca espero que haya alguna otra forma de poder vivir, o por lo menos algún otro tipo de trabajo que realmente me aporte algo a mí, y que no sea únicamente yo a ellos.

También es cierto que hoy es el primer día y todo puede cambiar. Puede que conozca a gente maravillosa por aquí, pero no se. No tengo esa sensación. De todas formas investigaré un poco a ver quien hay por ahí. A lo mejor se salva alguno.

Por suerte ahora mismo tengo más proyectos paralelos que nunca. El futuro de mi tiempo libre sí que pinta mucho más divertido. Miro al horizonte y veo Honoratos, Monopolys (aunque ayer me acostara con la terrible noticia de que mi señor del monopoly se baja del proyecto), Sketches, Nocheviejas… y la cosa continua.

Bueno, perdonar que el tono de esta entrada haya sido tan melancólico, pero a mi personalmente me ha ayudado mucho el escribirlo. Espero que a vosotros no os haya resultado muy pesado el leerlo. Ahora más que nunca necesito a la gente cerca. Es cierto que empiezo una nueva etapa, pero os quiero a todos a mi lado.

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