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Archive for the ‘Divagaciones’ Category

!Los motivados! Esa clase de personas que pueden echarle horas y horas a algo sólo por el gusto y placer de hacerlo. Vale que a veces ganan dinero con ello, pero aún así, hay veces que ese dinero no compensa el tiempo y trabajo por sí mismo. Hay algo más. Todos los conocemos y sabemos de qué tipo de personas estoy hablando. Pues lo que vengo a decir aquí en mi privado lugar de Internet es que me apasionan y los respeto mucho. Me cautivan y me puedo pasar horas leyendo y pensando sobre ellos. ¡¡Se podría decir que soy un motivado de los motivados!!

Y ahora os vengo con un ejemplo de esos que hacen que te caigas pa’tras al leerlo. A mi me ha dejado planchado. Antes voy a poner un poco en antecedentes para que nos hagamos una idea de la magnitud de la motivación de esta gente.

El tema del que trataremos hoy son las matemáticas (“jo que rollo!!” dirán muchos). Pero no las Matemáticas así con M mayúscula, sino una parte pequeña pero muuuuuy importante como son las demostraciones matemáticas. Todos sabemos que en las matemáticas se formulan teorías, teoremas e hipótesis que para que tengan su validez es necesario demostrar con un razonamiento lógico-matemático (a veces las mates se escapan de la lógica cierto). Hay teoremas con demostraciones muy facilitas y otros muy complicadas. De hecho son famosos los, aún no demostrados, 7 Problemas del Milenio por los que se paga un millón de dólares al que consiga demostrarlos (si es que las matemáticas sí que molan :D) o uno muy famoso también como era el Último teorema de Fermat que fue resuelto hace poco. Voy a hablar un poco de este último.

Fermat, que aunque no lo pareciera por su foto, era un tipo muy cachondo, le gustaba escribir enunciados de problemas y teoremas en los cantos de los libros. Luego el amigo los demostraba donde tocara. El caso es que en el lomo de su libro Arithmetica de Diofanto escribió su famoso teorema con la siguiente enunciación:

Es imposible descomponer un cubo en dos cubos, un bicuadrado en dos bicuadrados, y en general, una potencia cualquiera, aparte del cuadrado, en dos potencias del mismo exponente. He encontrado una demostración realmente admirable, pero el margen del libro es muy pequeño para ponerla.

Lo malo fue que se murió poco después y esa demostración nunca llegó a la luz. Lo dicho, un cachondo. El caso es que este problema ha estado en la cabeza de los matemáticos años tras años hasta que alguien dio con la solución. Y cuando digo años me refiero a AÑOS. Más de 300 de hecho. En 1995, Andrew Wiles (con algo de ayuda, todo hay que decirlo) consigue demostrar este teorema y lo publica en la revista Annals of Mathematics. Pues la gracia de todo esto (porque sé que hasta ahora, querido lector, permaneces con una cara de seriedad absoluta pensando a ver cuando este tío me hace reír. Sí lo sé) es que esa demostración ocupó nada más y nada menos que 98 páginas. Sí, 98 páginas de pura matemática nada sencilla (evitaré utilizar la palabra compleja por lo que significa, y sí, este es un chiste matemático). Una locura vamos. O lo que viene siendo un motivado de la vida.

Y ahora ya lo encauzo todo, porque esto de Fermat y el motivado Wiles no era más que una presentación. Una presentación del señor que hasta que encuentre a alguien que le pueda superar (en cualquier disciplina) se va a llevar el título, medalla, diploma y mención especial de… ¡¡¡¡Motivado del Universo!!!!

¡¡¡Este señor es Michael Aschbacher!!! ¡¡Bravo!! ¡¡Un aplauso!! … Venga que os digo por qué.

El amigo Michael es un matemático estadounidense que acaba de ganar el premio Premio Rolf Schock de Matemáticas del año 2011, que entrega la Real Academia Sueca de Ciencias, por haber conseguido demostrar del todo el teorema de clasificación de grupos finitos simples (conocido como el “Enormous Theorem”, ya imagináis por donde van los tiros). El caso es que esta demostración ocupa 15000 páginas (aproximadamente). Lo pongo en letra para que no os creais que ha sido un error tipográfico: El amigo Michael se ha currado una demostración matemática de unas QUINCE MIL PÁGINAS. Es cierto que en la demostración han participado más personas (unas 100), pero si este tío no se merece el título de Motivado del Universo, os reto a que me mostréis uno más motivado que él. Me encantará conocerle.

Y con esto acabo. Creo que no se puede decir mucho más. El tema ya está en vuestra cabeza y ahora depende de vosotros el que le deis magnitud al asunto. Yo he tardado varios días en escribir esto hasta que me hice una idea de lo que significaba. Sin más, reitero mi gran pasión por los motivados. ¡¡Larga vida!!

Un saludo a todos!!!

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El momento

Sí. Es cierto. Ultimamente me cuesta cada vez más ponerme a escribir en la casa. Tengo ganas y de vez en cuando ideas, pero no acabo de encontrar el momento. Pues al final, el momento em encontró a mí. De un día a otro he pasado a vivir una de las etapas más ajetreadas de mi vida a tener prácticamente 24 horas al día libres (y digo prácticamente porque debo reservar algo de tiempo para comer y dormir). Así que ahora que sí tengo tiempo espero escribir algo más. El problema es que normalmente se me ocurren las cosas cuando estoy haciendo otras cosas. No soy mucho de enfrentarme a la página en blanco porque sí. Veremos que ocurre.

Pues lo primero que me sale al escribir es hablar justo de esta pequeña etapa. Ha sido un mes en el que me ha pasado casi de todo. He vivido muchas experiencias vitales. No diré demasiadas porque nunca son demasiadas, pero casi 😉 Experiencias como un viaje increíble, un estreno inmejorable o la marcha de un familiar querido. Y entre estas experiencias todo lo que pueda caber en medio. Que cada uno imagine lo que quiera.

Lo más curioso es estos días en los que no tenía tiempo para casi nada me han servido más que muchos otros para clarificar mi mente. Para posicionar en su justo sitio muchas cosas que llevaba mucho tiempo (ahora sí que digo que demasiado) en la cabeza. Tengo mucho más claro qué quiero. Y todo ha sucedido porque he hecho cosas a las que quizá antes tenía miedo. He dado pequeños saltos al vacío sin preocuparme, sin pensar en las consecuencias. Esto es algo que no hacía desde hace tanto tiempo que casi ni me acuerdo. He hecho cosas, no he pensado en hacer cosas. Algunas han salido bien, otras fatal. Me he divertido mucho y he pasado algunos malos momentos. Pero ahora tengo la cabeza limpia. Sana. Necesitaba todo esto.

Sé que no he dicho nada relevante en todas estas palabras, pero no era mi idea. No quiero alimentar a los cotillas que siempre me están siguiendo tratando de saber más (quizá se me ha subido un poco a la cabeza la fama postestreno). Sólo quiero decir que me encuentro bien. Muy bien.

Algo que no deja de tener su gracia cuando escribo esto sentado con una pierna vendada hasta la rodilla y puesta en alto, con mis muletas a mi derecha y con un aburrimiento encima como hacía tiempo que no tenía.

Volveré (en breve ;))

Por cierto, de regalo os dejo con el blog que nuestro amigo Guille acaba de innaugurar y en el que nos relatará el día a día de su nuevo viaje. No dejéis de leerlo, merece mucho la pena (mucho más que éste): http://www.larutaeste.blogspot.com

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De vuelta a la casa

Escribo sin pensar. Porque ya llevo muchos días sin escribir y empiezo a necesitarlo. Y por primera vez no voy a darle al coco y pensar qué voy a escribir sino escribir sin más. Para ver como sale el experimento. Y lo primero que me viene a la mente es lo que llevo en la cabeza desde hace unos días. Nosotros somos personas (la mayoría), individuos dentro de un sistema. De un sistema que los interrelaciona a todos. Es totalmente imposible estudiar y observar este sistema. Como el mismo Heisemberg enunció con el principio de incertidumbre, la misma observación ya está modificando ese sistema. Así, nos damos cuenta de que nuestros actos no sólo nos afectan a nosotros mismos, sino que afectan (y en algunos casos mucho) a otros de maneras, en varias ocasiones, muy sorprendentes. No vale con pensar en nosotros y vivir pensando sólo en “nuestro” bien o necesidades, pues con eso sólo conseguiremos acabar expulsados de “ese sistema” en el que vivimos, lo cual supone otra manera de interrelacionarse dentro del sistema.

Así pues, cada acto realizado influye de una manera u otra en otros muchos individuos que viven a nuestro lado y por supuesto también actúan influyendo en otros y así sucesivamente. Esto que es a la vez muy sencillo, por otro lado es muy complicado. De esto han surgido multitud de estudios, corrientes de pensamiento, trabajos o simplemente expertos.

Hay gente que tiene una especial facilidad para entender y comprender cómo sus actos afectan a otras personas (a veces es evidente pero en otras ocasiones supone todo un reto). Gente con una capacidad empática por encima de los demás (al igual que los hay con capacidades muy por debajo de la media) o gente experta en el arte de la manipulación a otros. No estoy comparando unos y otros. Es más se podría decir que uno es la némesis del otro. Así como la empatía podría ser el Bien, la manipulación es el Mal (siempre me han gustado los maniqueísmos :))

Todos conocemos gente con una inteligencia empática muy elevada. Gente que con solo mirarte o escucharte unas palabras sabe perfectamente cómo te encuentras y que necesitan decir o hacer para que te sientas bien. Gente capaz de situarse por completo en la situación de otros y utilizarlo para el provecho de esos otros.

Por otro lado, todos conocemos a manipuladores expertos. Gente que utiliza sus cualidades para sacar provecho propio. Incluso existen trabajos diseñados para este tipo de gente, como podrían ser los publicistas. Los buenos publicistas claro, porque no os quiero recordar los famosos incidentes del club Carrefour que he sufrido (aquí o aquí) o la, para mí, mejor creación publicitaria que ha existido jamás:

Cartel de el Corte Ingles encendido durante el incendio del edificio Windsor
Al tío que se ocurrió encender el cartelito de “El Corte Inglés” habría que… habría que… no sé qué habría que hacerle pero algo seguro. Me niego a pensar que el día siguiente fuera a trabajar como cualquier otro día.

Estos son publicistas de verdad 🙂

Personajes de la serie Mad Men

Pues eso. Realmente no he dicho nada (eso pasa por hablar sin pensar), sólo que somos seres dentro de un sistema más complejo, en el que nuestras acciones afectan a otros seres. Vamos, algo que aprende un niño de 3 años. Y no sé por qué he hablado de esto, por qué no me lo quito de la cabeza, cuando yo en realidad quería hablar de cosas como que el próximo lunes viene a mi trabajo a que le hagamos una presentación el Príncipe de Arabia Saudí, como ya vino el Príncipe de Asturias, o que Informe Semanal nos hará en breve un reportaje también donde trabajo, o que en pocos días tendremos un corto listo para estrenar (“Botulina” por si alguien no lo sabe aún), o sobre el viaje que me voy a dar por tierras germanas o incluso sobre el gran megaproyecto de abrir un bar en el que nos acabamos de embarcar hace nada. Ya hablaré de todo esto cuando haya pensado bien sobre ello, pero cuando he dejado libre a mi cerebro, se ha ido por esos lugares, lo que significa que me deben importar mucho más de lo que creía. Ya veremos.

Lo más importante de todo. He vuelto. La casa ya no está vacía!!

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Motivación

Cuanto más va pasando el tiempo y voy acumulando más y más experiencias en el terreno profesional (y también en el personal por supuesto) me voy dando cuenta de que hay un concepto que tiene un carácter imprescindible para poder llevar a cabo cualquier actividad. Es un concepto sobre el que se incide poco a lo largo de la etapa formativa de una persona pero que se torna vital cuando uno se enfrenta a retos profesionales que por definición le son a uno extraños y ajenos (en caso contrario serían retos personales). Efectivamente, como ya habréis adivinado gracias al espoileante título de la entrada, se trata de la Motivación. Preparaos para otra entrada de ombliguismo máximo 🙂

Si buscamos motivación en Wikipedia podremos ver que se define como “los estímulos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación”. Muy interesante. A la hora de trabajar, normalmente un jefe te ordena una acción a realizar, un objetivo a cumplir. Es tu trabajo así que toca llevarlo a cabo. El problema es cuando esa razón no es suficiente para ponerse a ello. Si analizamos la anterior frase “es tu trabajo así que…” podemos ver que en ella ya hay varias motivaciones implícitas:

  • El que sea tu trabajo significa que es tu sustento. De llevar a cabo esta tarea de una manera satisfactoria depende el cobrar a final de mes y con ello poder pagar todos los gastos asociados con una vida.
  • El no realizarla bien podría significar un despido y por tanto la necesidad de buscar otro empleo.
  • Ahora viene la gran pregunta… ¿qué ocurre cuando estas razones no pesan tanto en una persona como para motivarla?
    Aquí es donde debe actuar el manual de psicología que todo buen jefe debe tener en su mesita de noche. Es necesario saber encontrar las motivaciones necesarias de tus empleados para poder ir cumpliendo los objetivos que el trabajo conlleva. Ese es el verdadero trabajo de un buen jefe. Encontrar los motivos y razones que hacen que sus trabajadores realicen correctamente sus trabajos asignados.

    Entonces es donde yo me encuentro con un gran problema. ¿Qué pasa si no tengo un buen jefe o directamente no tengo jefe? Se podría decir que esa es mi situación. En gran medida soy mi propio jefe. A ver, entenderme, tengo un jefe, alguien por encima de mí en el organigrama empresarial, pero no alguien que me ordene mis tareas diarias. Estoy metido en un proyecto (en el que me metió mi jefe) que estoy gestionando y desarrollando yo mismo. Yo lo he planificado y yo lo estoy llevando a cabo. En esa situación es muy fácil mentirme a mí mismo y perder el tiempo. Necesito encontrar motivaciones personales para llevar a cabo mi trabajo. Tengo que hablarme desde una perspectiva de jefe y escucharme desde una perspectiva de empleado. No es fácil. Os lo aseguro.

    En parte es algo bastante similar a lo que todos hemos vivido durante la carrera o instituto. El ir estudiando día a día. El prepararse los exámenes. Es un trabajo que cada uno hacíamos por nuestra cuenta. La diferencia es que yo no tengo ni profesores mandando trabajos o dosificando la carga de estudio a la semana (por la cantidad de materia impartida) ni unos exámenes marcados a fuego en el calendario. Es cierto que si tengo una suerte de fechas límite (en parte autoimpuestas) y que cuando me acerco a ellas mi motivación por mi trabajo sube como la espuma, pero cuando estoy lejos… Es muy difícil.
    Sé que soy una persona que, motivada, trabajo muy bien y obtengo grandes resultados. No tengo dudas sobre ello. También me creo bastante profesional y el trabajo hacerse se hace. Pero lo que vengo a decir aquí (tampoco lo tengo muy claro no te creas) es que una cosa es hacer las tareas y otra muy diferente es hacerlas con ganas y disfrutando del trabajo. Eso es lo que yo estoy echando en falta. Esas ganas por hacer las cosas que me surgen espontáneamente en cuanto me pongo a escribir una historia propia, trabajar en un proyecto personal o diseñar y construir unos muñecos gigantes para luego rodar tonterías con ellos.
    Y eso no debería pasar. Me paso un tercio de mi tiempo sentado en mi silla del trabajo. Lo que debería ocurrir es que, como mínimo, lo que haga me interese y me llenara. Ya no te digo que lo disfrutara. No sé si es un problema del trabajo actual que desempeño. No sé si sería capaz de encontrar algún otro que realmente me motivara per se. Pero creo que merece la pena buscarlo.

    Por lo pronto, últimamente todos los objetivos que me propongo conseguir en mi vida pertenecen al término personal y no al profesional. Creo que debo darle una gran pasada a todo lo que concierne a mi carrera laboral y decidir realmente qué me apetece hacer, qué quiero ser y qué quiero conseguir. Porque si echo la vista atrás y me recuerdo a mí mismo de pequeño contestando a la famosa pregunta de “¿qué quieres ser de mayor?”, sé que ahora mismo estoy muy lejos de la respuesta que daría ese pequeño dup. Y eso no debería ser así.

    Por lo que comienza mi búsqueda de la motivación, allí donde esté!!!

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    Mi 2010…

    Nunca en mi vida había hecho esto, pero no sé por qué, este año me ha apetecido hacerlo. Voy a reflexionar sobre lo que ha sido este año para mí. A los que no le interese mi vida, pueden ir cerrando ya la web porque esto es larguito y no hay nada más (avisados estáis).

    Yo creo que la razón por la que me he lanzado a esta entrada es que realmente este año ha sido uno de los años más especiales que he vivido. Por múltiples razones. Algunas buenas, otras malas. Pero en general ha sido un año en el que he aprendido mucho sobre mí mismo y sobre la gente que me rodea.

    En resumen, creo que ha sido un año en el que las relaciones personales han cobrado mucha importancia. A un año ya de haber acabado la carrera, empiezas a posicionar a todas las personas que conociste en los distintos lugares de la relación. Descubres qué gente de esa etapa va a continuar a tu lado, que gente vas a ver de vez en cuando y a cuales has perdido la pista de forma, posiblemente, definitiva (aunque Facebook trate de impedirlo). En estos momentos me doy cuenta de que durante esos años hice grandes amigos, algunos de ellos posiblemente de los mejores amigos que tengo y que para conservarlos es necesario hacer un esfuerzo especial. Un esfuerzo que es muy recompensado solo por tenerles cerca (aunque estén a muchos kilómetros de distancia).

    Siguiendo con las relaciones personales, este año he redescubierto a muchos de mis amigos de siempre, que durante la universidad quizá mantuve algo más alejados. Algunos que han vuelto de países lejanos para quedarse y seguir aportando, otros que siempre han estado ahí pero que ahora se vuelven aún más imprescindibles.

    Por supuesto, también ha habido espacio este año para conocer a gente nueva y afianzar amistad con conocidos recientes.

    En evidente que este año una persona ha tenido un sitio especial. Hubo momentos malos, pero yo me quedo con todo lo bueno, que ha sido increíble. Inmejorable. No quiero hablar mucho de esto, porque creo que no corresponde, pero no podía evitar citarlo.

    Curiosamente, este año no he tenido mucha presencia familiar alrededor de mi vida (exceptuando evidentemente a la familia más directa, de la que sólo puedo decir cosas buenas), pero imagino que eso también va por rachas. Es lo bueno de la familia. Siempre está ahí.

    Y es que sin duda alguna, si hay algo absolutamente necesario en la vida, eso son las personas. Aunque a veces no apetezca estar con ellas, sé que no podría vivir sin ellas. Eso lo tengo más que seguro y este año ese sentimiento ha sido muy reforzado.

    Por otro lado, este año ha significado mi desembarco definitivo en el mundo laboral. Ya cada vez veo más lejos mi etapa de estudiante. Etapa que aún echo de menos bastante. Haciendo una valoración general de este año laboral, he decir que no estoy del todo contento. A ver, hay cosas muy buenas, pero también ha habido algunas cargas importantes que espero ir solucionando. La principal y más importante es la motivación. He descubierto que para poder trabajar a gusto necesito estar muy motivado con el trabajo que hago. Y motivación para mí no es un sueldo a fin de mes. Motivación es que me interese lo que hago, que me suponga un reto, que tenga su importancia, su repercusión, que sea divertido. Y esto no ha sido así durante todo el año. Es cierto que los últimos dos meses la cosa está cambiando a mucho mejor, pero aún queda mucho por hacer (aunque esta última semana ha habido una noticia que ha afectado a mi mundo laboral como un auténtico terremoto, y aún queda ver que daños colaterales ha causado y que cambios va a producir). Veremos cómo evoluciona todo.

    Este año me he lanzado directamente a la piscina de una de mis aficiones más importantes. Me he lanzado a escribir. Y he escrito bastante (aunque mucho menos de lo que me gustaría). Sigo aprendiendo y formándome, pero lo mejor de todo es que aquí sí que sigo muy motivado y con ganas de escribir. Me divierto mucho pensando en mis historias y desarrollándolas delante del ordenador (o libretita). Estoy muy emocionado con esta parte de mi vida y quiero seguir potenciándola.
    También, durante este año (y el final del anterior) me he reconciliado con el deporte. Mis años de universidad acabaron con mi (poca) forma física. Dejé casi de lado el deporte y sólo me dediqué a ello de forma casual. Ahora estoy recuperando poco a poco ese gusto y lo estoy disfrutando mucho. Como parte negativa (muy muy muy negativa), tengo que incluir en este apartado mi desgraciado (y muy tonto) accidente que me llevó a romperme la pierna y que me tuvo parado casi 6 meses. Los dos meses y medio que estuve encerrado en casa fueron muy duros (no solo por el dolor e incomodidad), pero también tuvieron sus momentos (esas visitas de amigos, esos cuidados especiales, y esa semana santa de locos). Agradecí mucho cada segundo que me vinisteis a ver y conseguisteis que me olvidara un poco de mi pierna. Muchas gracias a todos. Ahora ya recuperado (aunque con un hierrito todavía dentro de mí), estoy volviendo a mis rutinas deportivas.

    Otra cosa que recordaré de este año 2010 en el futuro será sin duda el gran viaje que hice este verano. Recorrerme Estados Unidos con un gran amigo fue una de las mejores experiencias que he tenido jamás. Fue increíble. Tengo historias y anécdotas para contar, yo creo, el resto de mi vida. Lo peor del viaje, que ahora sólo tengo ganas de hacer uno aún mucho mejor, y eso va a ser muy complicado.

    Hablando de viajes, este año también he visitado a muchos de mis amigos que están viviendo en el extranjero. En esos viajes disfruto mucho el poder sentirme durante unos pocos días parte de su experiencia vital. Es muy divertido ver cómo viven todos y se parte de eso. Gracias por acogerme y perdón a los que aún no he visitado. Lo haré.

    Y ya para acabar, pues mencionar las cosas que siguen más o menos igual que siempre. Rutinas familiares, sigo con mis visionados compulsivos de series y películas, mi lento pero divertido aprendizaje en temas culinarios, los cumpleaños que año tras año tratamos de superar y más o menos todo lo que hace que siga disfrutando de la vida y que consiga que este año 2010 haya sido un año muy especial para mí.

    Muchas gracias a todos los que habéis sido parte de mi vida este año. Sed muy felices y espero que en el 2011 sigáis ahí presentes. Os necesito a todos.

    Muchos besos y abrazos para todos!!!

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    Sabía que merecía la pena seguir un poco más. Sabía que algo iba a sacar de ello. Aunque fuera inspiración para una nueva entrada. Algo. No me podían defraudar. Y no lo han hecho. Ayer por fin recogí las mieles de mi espera. Fue duro pero mereció la pena.

    Me explico. No sé si recordareis aquella entrada que escribí hace ya nueve meses (exactamente nueve meses y cuatro días). Aquella entrada que se llamaba Clubs, en la que relataba mi afición a apuntarme a todo tipo de Clubs y qué cosas había obtenido de ello. En especial hacía referencia a cierta promoción que me hizo bastante gracia.

    Pues bien, despedía aquella entrada con la siguiente frase:

    Creo que voy a aprovechar este fin de semana para darme de baja de todos mis clubs. Bueno… quizá aguante un poco más 😉

    Pues en efecto. Aguanté. Sabía que iba a merecer la pena. Y lo ha hecho. Ayer recibí una llamada de mi tan amado club Carrefour (que a este paso ya me pueden empezar a enviar los cheques de publicidad a mi domicilio que por supuesto ya tienen) para ofrecerme la nueva gran oferta que ha salido directa de sus grandiosas mentes pensantes. Os la cuento en detalle para que captéis su grandiosidad.

    Resulta que desde hace ya un tiempo (será indeterminado ya que no conozco la fecha), la empresa Carrefour se adentró en el mundo de los seguros, vendiendo una gran cantidad de paquetes. Podéis verlo aquí (si a alguien le interesa). Pues resulta que en breve van a ofrecer una nuevo paquete de seguros. Todavía no aparece en la web, pero ya han comenzado a ofrecérselo a sus “mejores clientes”. A los que tanto cuidan. A sus socios.

    Pues eso. Ayer me llamaron para ofrecerme su nuevo Seguro de Vida. La chica que me llamó estaba muy lanzada, así que cansado ya de luchar contra tele operadores de Jazztel, Orange, Ono, Gas Natural y todas estas empresas que siempre encuentran el peor momento para llamar (quizá cualquier momento es el peor momento), la dejé hablar y que me lanzara todo su ataque promocional. Que gran idea tuve. Después de contarme todas las coberturas que tenía el seguro, el precio tan bajo mensual, la gran suma de dinero que cubriría cualquier accidente laboral que supusiera alguna lesión grave o mi muerte (fue una llamada un tanto tétrica) me preguntó que me parecía. Por supuesto le dije que no estaba interesado (no hay cosa que me dé más yuyu que los seguros de vida) y es el momento que ella estaba esperando para lanzarme su último ataque. Su gran oferta para convencerme: “Para que se lo piense mejor, usted puede apuntarse gratis durante un mes y así comprobar las coberturas”. Un silencio de reflexión por favor.

    ¡¡¡¡¿¿¿Cómo quieren que pruebe las coberturas de un Seguro de Vida en un mes???!!!! ¿Están locos? ¿Qué quieren diga..? A ver, voy a probar a romperme la columna y así veo cómo se comporta mi seguro… pero solo este mes que luego tengo que pagarlo. Hay que darse prisa… Me dejó a cuadros. Aún sigo en shock. ¿Qué publicista está detrás de esto? ¿A cuántas personas habrán convencido con ello? Es que es de sonados.

    Se lo comenté a la chica y después de quedarse un momento callada, se empezó a reír. Eso demuestra que esta gente recita las cosas de memoria. Sin pensarlas. Lo entiendo. Es un trabajo poco apetecible como para encima reflexionar sobre él. La culpa no es de ellas sino de sus jefes y de la gente que supuestamente está ahí para “pensar”.

    Por supuesto me he apuntado a la promoción 🙂

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    Tengo ganas de escribir esta entrada. Todo surgió ayer en una conversación con un compañero de trabajo. ¿El tema que la motivó? La piratería, el canon digital, la sentencia europea sobre estos temas… Típica conversación de un día de trabajo.

    Bueno, creo que si soy capaz de escribir bien esta entrada (os aseguro que me supone un reto) llegaréis al estado mental en el que me encuentro y que no tengo claro cómo definir. Espero que os sorprenda. Por eso, voy a tratar de escribir la entrada en la manera en que se haría el proceso mental para intentar que la idea surja en vuestras cabezas y que esta entrada sea sólo una guía de pensamiento. A ver si lo consigo.

    Lo primero puede que para algunos sea innecesario y algo pesado, pero creo que para la mayoría es totalmente necesario para comprender el resto del razonamiento. Necesito enseñaros algo sobre cómo funciona un ordenador y sobre el tratamiento digital de los datos, cualquier tipo de datos.

    Los ordenadores trabajan en estados binarios. 1 o 0. Algo puede ser ON u OFF. Vale, esto creo que todos lo sabíais. La cosa es que cuando se trabaja con un ordenador, todo debe convertirse a una representación binaria pues es la que seremos capaces de procesar. Si, Por ello, hay que trabajar en base binaria. Voy a explicar que significa esto.

    Nosotros trabajamos en base decimal. Esto quiere decir que nuestros números van del 0 al 9. Si aumentamos una unidad ya estaríamos en las decenas. A 10 decenas pasaríamos a las centenas. Y así sucesivamente. Los ordenadores hacen lo mismo, pero solo trabajan de 0 a 1. Al aumentar una unidad más, ya se pasaría a “sus decenas” (no es un buen nombre) y así sucesivamente. Lo vemos con un par de ejemplos:

    Base decimal: 008, 009, 010, 011, 012, …, 098, 099, 100, 101, …
    Base binaria: 000, 001, 010, 011, 100, 101, …

    Por supuesto, un número binario se corresponde con un número decimal y viceversa. Lo vemos:

    Número binario: 100111011 = 1*2^8 + 0*2^7 + 0*2^6 + 1*2^5 + 1*2^4 + 1*2^3 + 0*2^2 + 1*2^1 + 1*2^0 = 256 + 32 + 16 + 8 + 2 + 1 = 315

    (* significa multiplicar y ^ elevar)

    No sé si se habrá entendido bien este proceso pero hemos visto que el número binario 100111011 es igual al número decimal 315. Si queréis entender un poco mejor esto o directamente entenderlo porque no lo he explicado nada bien, podéis leer la siempre socorrida wikipedia

    Seguimos. Una vez que sabemos que los ordenadores sólo trabajan con número binarios, es necesario saber a que nos referimos cuando digo “trabajan”. Me voy a limitar únicamente al tema sobre el que trata esta entrada que son los datos almacenados en nuestro ordenador. Con esto me refiero a documentos de texto, fotos, vídeos, música… estas cosas comunes de todos los días. Pues estas cosas, que cuando nosotros las vemos nos parecen textos, fotos, vídeos o música, para los ordenadores no son más que un conjunto de 1s y 0s, lo que en informática se conocen como bits. Os lo explico un poco mejor.

    Parto del ejemplo más sencillo que es el texto. Para un ordenador, cuando trabaja con un texto, cada letra está representada por un número, que por supuesto es binario. Según el tipo de documento que estemos utilizando (si es de word, del bloc de notas, una página web…) cambiará la representación. Pueden ser números más grandes o más pequeños, pero siempre es un número (creo que los más listos ya sabrán por dónde van los tiros de esta entrada, pero sigo).

    Vamos a verlo todo con un ejemplo clarificador. Pensemos en la palabra “HOLA”. Si utilizamos la codificación más típica, que utiliza 8 bits para cada letra, vemos que la palabra HOLA, será procesada como:

    H = 72 => 01001000
    O = 79 => 01001111
    L = 76 => 01001100
    A = 65 => 01001000

    Por lo tanto HOLA = 01001000010011110100110001001000 => 1213156424 en decimal. Podemos ver que cuando trabajamos en el mundo digital, la palabra HOLA equivale unívocamente al número 1213156424 y no a otro.

    Ahora pensemos más a lo grande. Un libro. Un libro no es más que un conjunto de palabras ordenadas y por tanto de letras, y por lo tanto de bits. Así que si cogemos todas las letras de un libro, las convertimos en el número binario y ese número lo pasamos a su representación decimal obtendremos un número. El que sea, muy grande seguro, pero un número. Con esto quiero decir que cualquier libro equivale únicamente a un número cuando trabajamos en el mundo digital. Todo lo que el autor ha pensado, todas las horas que ha gastado para crearlo, todo el trabajo, se reduce únicamente a un número. Un número que alguien con mucho tiempo podría haber tecleado aleatoriamente y luego hacer la conversión contraria. Un maldito número. ¿Os imagináis? Escribo un número de chorrecientas cifras, le doy a convertir en letras (hay programas que lo hacen) y me sale el Quijote. ¿O por qué no un libro mucho mejor que aún nadie ha escrito? ¿Por qué no dedicarme a registrar todos los números por si de alguno sale una obra maestra?

    Por supuesto, esto que os he explicado sobre los libros, es exactamente igual en otros tipos de datos, como música, fotos o vídeos. Es más complejo el proceso de codificación, pero al final el proceso es el mismo. Vas a obtener un número. Un número mucho más grande (por eso una película ocupa mucho más que una canción que a su vez ocupa más que una foto y mucho más que un libro), pero un solo número. Asusta. Toda obra de arte reproducible en formato digital se reduce a ser únicamente un número. Con esto dejo fuera a la pintura, la danza, la escultura, la arquitectura (aunque los planos sí serían un número) o el teatro (lo mismo ocurre con el libreto).

    Cuando piensas en esto, ¿dónde queda el arte? ¿Podrían las máquinas componer una música mejor que la Mozart por el simple hecho de prueba y error, probando con todos los números? ¿Se puede generar una fotografía de la nada que signifique la cosa más bella jamás vista? ¿Todo el proceso de creación de una película, con todas las personas que están involucradas, todos los gastos, material, horas de trabajo, se podría reducir a dar con el número correcto? Desanima un poco. Viéndolo desde este punto, ¿qué es la creación o creatividad? ¿Encontrar el número correcto?

    No lo creo. Hay dos cosas que para mí, destrozan esta teoría. Vale, admitimos que una obra = un número, sí o sí. Aquí no hay duda ni refutación. Pero vamos a darle una vuelta y para ello volvamos al ejemplo de HOLA. HOLA = 1213156424. Vale. Pero estamos diciendo que una palabra de 4 letras equivale a un número de 10 cifras. Sólo ese número. Ahora supongamos un libro. Las cifras serían escandalosas. Dar con ese número que suponga la gran obra maestra que estamos buscando podría ser un trabajo mucho más laborioso (en términos de tiempo) que escribir ese libro. Es prácticamente imposible dar con ese número mágico que haga de tí el mejor escritor de la historia. A día de hoy y con las herramientas computacionales existentes no es viable (en un futuro…). Por otro lado, en caso de dar con el número correcto, que sería eso. Sería como un descubrimiento. Como cuando Colón se encontró sin querer con América. No es una creación. No se ha puesto a pensar que quería hacer. Simplemente la encontró ya hecha en ese baúl escondido en el lugar más recóndito del mundo, prácticamente inaccesible. Eso no es arte. Eso no es nada. Por eso el proceso creativo, no sólo es necesario sino que, es el único válido para que el arte exista.

    Aunque esto último, abre otro interesante debate. Si se puede encontrar ese número mágico que descubra el gran libro secreto, significa que ese libro ya ha sido escrito. Lo único es que nadie lo ha puesto en palabras entendibles por nosotros. En que lugar deja eso a la creación. Quiero decir, cualquier cosa que escribamos, fotografiemos, compongamos y toquemos o grabemos ya existe. Es uno de los infinitos números que existen. Aquí dejo este punto. Que cada uno desarrolle sus ideas.

    Como os dije al principio, no tengo muy claro que pensar acerca de todo esto. Me ha puesto la cabeza del revés y aún no tengo nada claro. Escribo esta entrada con tres motivos. Primero, tratar de aclarar un poco mi cabeza exponiéndolo de forma explicativa (cada vez utilizo más este blog como mi psicólogo personal). Segundo, transmitiros estas ideas, que como poco me parecen muy interesantes. Y por último, tratar de haceros partícipes de este debate y extenderlo un poco en los comentarios, que seguro que tenéis mucho que decir.

    Espero que os haya interesado, que os haya hecho pensar y especialmente que haya conseguido explicarlo bien. Un saludo. Yo sigo aquí pensando.

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